El Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene nueva dirigente, es Cora Amalia Castilla Madrid, chetumaleña de corazón y quien asume las riendas de un partido que se ha mantenido en los últimos nueve años luego que, en el 2016 perdieran la gubernatura de Quintana Roo y fueran en caída libre al perder poco a poco todos los municipios.
En ese lapso, su dirigente fue Pedro Flota Alcocer, un político en toda la extensión de la palabra, quien tomó el timón de un maltrecho PRI para mantenerlo a flote, logró que no hiciera agua y por lo menos tener una curul en el Congreso local en dos legislaturas consecutivas.
Municipios ganados bajo las siglas del PRI como Bacalar se perdieron cuando Alfredo Chepe Contreras, calificado por el mismo Flota como traidor y desleal, decidió abandonar al tricolor y saltar a Morena para seguir gozando de las mieles del poder y de los recursos públicos.
Pues bien, esa es la historia del PRI. A partir de perder la gubernatura por el mal Gobierno de Roberto Borge y la decisión de no cederla a Carlos Joaquín, se dio el acabose del partido en Quintana Roo, y ya no se detuvo en la pérdida de espacios de elección popular.
Ahora llega a tomar el mando una mujer, Cora Amalia Castilla, quien en el evento estuvo acompañada de los ex gobernadores Miguel Borge Martín y Félix González Canto, además de las hijas de los ex mandatarios Jesús Martínez Ross y Joaquín Hendricks Díaz.
Para algunos, ello no significa que esta agrupación política pueda remontar en los números electorales en la próxima elección, sino más bien es una especie de romanticismo nostálgico por lo que fue y que no volverá; no, con todas las figuras políticas con las que alguna vez contó desperdigadas en otros partidos, y sin recursos económicos para realizar una verdadera campaña y mantener una estructura electoral.
Así las cosas en el tricolor, partido en el que todo puede pasar, inclusive que si logran unidad y se aplican al 100 para volver a ser opción, podrían recuperar espacios en las elecciones del 2027.
Ese es el camino que les queda y no la de mantenerse en la simulación y los acuerdos por debajo de la mesa con los gobernantes en turno, ya que de ser así, seguirán el camino del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y las siglas no sobrevivirán más allá del 2027. Hasta la próxima.