A partir del 1 de abril comienza oficialmente la temporada de pesca del mero, una de las más esperadas e importantes para los pescadores de la región.
Sin embargo, las condiciones climáticas han dificultado la labor en los últimos 15 días debido a la surada, impidiendo las salidas al mar y generando preocupación en el sector pesquero.
Condiciones climáticas afectan la pesca
Baltazar Gómez Catzín, líder de los pescadores de Isla Mujeres y presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras del estado, expresó su inquietud por los fuertes vientos, los cuales han representado un obstáculo para la actividad pesquera en general.
"El viento está muy fuerte y así no se puede salir a pescar. Confiamos en que el clima mejore pronto para poder aprovechar la demanda de pescado durante la Semana Santa, una temporada clave para la economía del sector", comentó Gómez Catzín.
TE PUEDE INTERESAR: Tren Maya: responsable asumirá costos de restauración ambiental
Precios del mero en el mercado
Actualmente, el mero se comercializa en marisquerías y pescaderías con precios que oscilan entre 250 y 300 pesos por kilogramo.
En la playa, directamente con los pescadores, su costo es de aproximadamente 220 pesos por kilogramo.
La pesca del mero es una fuente de ingresos esencial para las comunidades costeras, pero su éxito depende en gran medida de las condiciones meteorológicas.

Temporada de caracol rosado y pesca ilegal
Por otro lado, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), a través de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), autorizó la pesca del caracol rosado (Lobatus gigas) desde el 1 de marzo hasta el 30 de abril en Punta Herrero, la reserva de Banco Chinchorro, el norte de Mahahual y hasta Bacalar Chico, en los límites con Belice.
Sin embargo, Gómez Catzín advirtió sobre la pesca ilegal de esta especie, señalando que solo tres cooperativas del sur tienen permiso para capturar hasta tres toneladas cada una.
"Es impresionante lo que se ve en ventas de artesanías, se arriesgan a ir presos", alertó, destacando la necesidad de mayor vigilancia para proteger los recursos marinos.
Vigilancia y expectativas para la temporada
La supervisión de la actividad pesquera recae en la Sader, la Conapesca y la Secretaría de Marina, quienes trabajan en el marco de sus respectivas competencias para garantizar la sostenibilidad de las especies biológicas.
A pesar de los desafíos climáticos y los problemas de pesca ilegal, los pescadores confían en que la temporada logrará despegar conforme mejoren las condiciones del tiempo y aumente la demanda de pescado fresco durante la Cuaresma.