Cada 27 de marzo, desde 1961, se conmemora el Día Mundial del Teatro (DMT). Para celebrarlo, el Instituto de Cultura de Cancún ensambló una muy variada oferta agenda el fin de semana pasado, con obras para todo público, dentro de las cuales, las destinadas a impactar a los más pequeños (y a los que no lo son tanto) tuvieron un lugar preponderante.

Una de las puestas en escena a la que pude acudir, se llamó ¿Qué vas a ser cuando seas grande?, llevada a cabo en el Teatro 8 de Octubre. La obra, escrita y actuada por cancunenses, retrata la vida de un joven que creció, comenzó a trabajar y poco a poco se fue olvidando de sus sueños. Sus anhelos quedaron empacados en el sótano de casa de sus padres y él se dedicó a lo único que era necesario: ganar dinero.

Cierto día, un niño de 10 años jugando a ser Batman, termina por internarse en este laberinto de cajas abandonadas, para perderse en él. A la par, cuando el ahora oficinista, o “godín” se adentra al mismo espacio para buscar unos papeles que son necesarios para su padre, se topa de frente con este niño, quien le parece de entrada un completo desconocido.

Al quedar encerrados ambos, se gatilla un proceso de exploración mutua. Abren cajas y hacen uso de su contenido, que por alguna maravillosa razón permanece intacto ante los embates del clima, razón por la que supuse que esta obra no estaba ubicada en estos lares. Al ritmo de Miguel Mateos, y su afamada creación que da título este trabajo, la obra invita a reflexionar sobre quiénes somos y cómo hemos dejado poco a poco arrumbadas nuestras ilusiones. Haciendo acopio de nuestra imaginación, podemos retomar estos ideales y construir una realidad distinta.

Entre cantos y vuelos

El domingo, un elenco multidisciplinario, en el Teatro de la Ciudad, representó para el público un espectáculo muy especial, bastante ilustrativo, que más que una obra de teatro, es una exposición musical, a través de diversos instrumentos, de los inspiradores sonidos que crean los animales de nuestro entorno.

Aves, gatos y humanos se dan cita en este viaje acompañado por imágenes y guiado por un narrador, lo que permite un diálogo bastante cadencioso con el público, muy disfrutable. Todos terminamos con una invaluable colección de conocimientos y reflexiones. Aquí sale a colación la pregunta que el dramaturgo griego Theodoros Terzopoulos lanza en su mensaje para el DMT de este año:

“¿Puede el teatro escuchar la llamada de auxilio que envía nuestro tiempo, en un mundo de ciudadanos empobrecidos, encerrados en las celdas de la realidad virtual, atrincherados en su asfixiante intimidad? ¿En un mundo de existencias robotizadas dentro de un sistema totalitario de control y represión en todo el espectro de la vida?”

La respuesta, me parece evidente que es un sí rotundo. Este sábado, se representa la última función de Pato Schnauzer en el recinto de la calle Liebre, ir a verla es lo que nos toca,… ¿no?