Prestadores de servicios denuncian abandono y caída drástica en la demanda
Crisis golpea a lancheros turísticos de Holbox y enfrentan un inicio de 2026 marcado por la actividad prácticamente paralizada a pesar de encontrarse en plena temporada invernal.
Una de las más importantes para el destino. Los prestadores de servicios denuncian abandono por parte de las autoridades y una creciente preferencia de los visitantes por el servicio de ferrys, lo que los ha dejado fuera del flujo turístico.
Así lo informó Fausto Castillo Vargas, representante de la Federación de Cooperativas Turísticas y de la Cooperativa Pobladores, que en conjunto agrupan a 76 lancheros que dependen del transporte marítimo tradicional entre Chiquilá y Holbox.
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Crisis golpea a lancheros turísticos de Holbox. Actividad casi nula en el arranque de 2026
Apenas un cruce semanal entre Chiquilá y Holbox
De acuerdo con Castillo Vargas, desde el inicio del año los lancheros apenas han logrado realizar, en promedio, un cruce semanal, una cifra alarmante para un destino cuya economía depende en gran medida del turismo.
Las embarcaciones, con capacidad para seis pasajeros, rara vez se llenan. En la mayoría de los viajes, explicó, solo abordan una o dos personas, lo que vuelve insostenible la operación diaria y pone en riesgo la continuidad de la actividad.
Ocupación hotelera no se refleja en beneficios para lancheros
Aunque la Asociación de Hoteles de Holbox reportó que la isla cerró 2025 con una ocupación cercana al 80 por ciento, resultado de estrategias de promoción y coordinación entre el sector público y privado, esta recuperación no se ha traducido en mejores ingresos para los lancheros turísticos.
“El cruce cuesta 330 pesos, ya con el Derecho de Saneamiento Ambiental incluido, pero como hay poco turismo que va a la isla, prefieren tomar el ferry. A nosotros nos tienen en el olvido las autoridades”, reclamó el representante del sector.
Costos elevados y presión fiscal agravan la situación
A la baja demanda se suman los problemas financieros derivados del aumento de impuestos y los altos costos de mantenimiento de las embarcaciones. La reparación de un motor puede costar entre 15 mil y 20 mil pesos, un gasto imposible de cubrir cuando hay días completos sin un solo servicio.
Lancheros buscan alternativas para sobrevivir
Ante este panorama, los trabajadores del mar se han visto obligados a diversificar sus fuentes de ingreso para subsistir.
“Enfrentamos un panorama negro. La baja afluencia de pasajeros nos obliga a buscar otros trabajos. Limpiamos terrenos, pintamos negocios, hacemos de todo para sobrevivir mientras llega una buena temporada”, concluyó Castillo Vargas.

