En la vida pública de Quintana Roo hay nombres que aparecen en los reflectores y otros que trabajan en silencio, desde oficinas donde no hay cámaras ni discursos, pero donde se toman decisiones que sostienen el rumbo de un gobierno. Uno de esos nombres es el de Adrián Díaz Villanueva, un chetumaleño que, sin aspavientos, ha ido trazando una trayectoria que merece atención. No porque él la pida, sino porque sus resultados comienzan a hablar por sí mismos.

Quienes conocen Chetumal saben que en el sur la política se vive distinto: se respira más lento, se recuerda más, y se exige más. Y quizá por eso, cuando una figura pública crece desde ahí, las expectativas son altas.

Díaz Villanueva ha entendido esa responsabilidad con una disciplina que pocas veces se reconoce.

Su paso por el servicio público —primero en el ámbito electoral y ahora como parte fundamental de la administración estatal— ha sido constante, técnico y sin estridencias. En un estado donde a menudo premian más los reflectores que el trabajo, él eligió el camino contrario.

Su labor en la administración pública estatal no suele ocupar titulares, pero sí mueve engranajes que permiten que las cosas sucedan. En un momento en el que Quintana Roo demandaba orden, control y profesionalismo, su llegada a la Oficialía Mayor significó orientar una casa que necesitaba dirección firme. 

No se trata solo de números, contratos o procesos internos; se trata de la manera en que una institución se relaciona con quienes dependen de ella, desde el trabajador que busca certidumbre hasta la dependencia que necesita operar sin retrasos. Ese tipo de liderazgo discreto, que no hace ruido pero genera estabilidad, es invaluable en un estado dinámico como el nuestro.

Adrián Díaz representa algo que vale la pena subrayar: el arraigo. No ese arraigo que se presume en discursos, sino el que se vive y se siente. Chetumal no es una ciudad fácil para quien quiere hacer carrera política; tiene memoria larga y juicio exigente. Sin embargo, hoy distintas voces comienzan a reconocer que Díaz Villanueva ha sabido honrar su origen, mantener vínculos vivos con su comunidad y demostrar que desde el sur también se puede influir en las decisiones que mueven al estado. Y eso, en un Quintana Roo que busca equilibrar su desarrollo, no es menor.

La política necesita perfiles así: gente que entiende el territorio porque lo ha caminado, que conoce a la ciudadanía porque creció entre ella, que no le teme a la responsabilidad ni necesita reflectores para ejercerla. Muchos opinan que, por su carácter y su forma de trabajar, Díaz Villanueva podría aspirar a espacios mayores. Y no lo dicen como un halago vacío, sino como la conclusión natural de un desempeño que ha sido consistente.

Reconocer a alguien en la vida pública no significa entregarle un cheque en blanco ni hacerlo santo de devoción. Significa admitir que hay personas que están haciendo las cosas bien, que tienen méritos propios y que sería injusto ignorarlos. Lo cortés no quita lo crítico; al contrario, lo fortalece. Y hoy, al observar la manera en que Adrián Díaz se ha conducido, sería mezquino no admitir que su nombre merece estar sobre la mesa cuando se hable del futuro de Chetumal y de Quintana Roo.

No sé qué camino tomará. No sé si él mismo tiene aspiraciones electorales o si prefiere seguir construyendo desde los espacios técnicos. Pero sí sé algo: cuando un servidor público trabaja con seriedad, cuando respeta su territorio y cuando entiende que la política empieza por ordenar la casa antes de salir a pedir confianza, eso se nota. Y Quintana Roo lo nota.

Quizá sea tiempo de mirar hacia el sur y reconocer que ahí también se están formando liderazgos que pueden aportar mucho más de lo que imaginamos. Adrián Díaz Villanueva es uno de ellos. Y vale la pena decirlo.

El Saque Final... ya viene FITUR y Quintana Roo está listo para ser, como siempre, el gran protagonista de México y América Latina.

La Gobernadora Mara Lezama Espinosa llega a trabajar, a promover al estado, a buscar alianzas, concretar acuerdos y generar una mayor competitividad para el Caribe Mexicano. Nos leemos la próxima semana.