El 67 por ciento de los internos están en prisión preventiva
Denuncian sobrepoblación, cobros y falta de reinserción en el Cereso de Chetumal, así lo señalaron los familiares de personas privadas de la libertad e internos.
Afirmaron que en este penal persisten problemas de sobrepoblación, acceso limitado a alimentos, venta de productos básicos a sobrecosto y ausencia de programas efectivos de reinserción social.
Todo lo anterior de acuerdo con testimonios recabados y cifras oficiales sobre la población penitenciaria en Quintana Roo.
Denuncian sobrepoblación, cobros y falta de reinserción en el Cereso de Chetumal
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) no ha difundido un informe actualizado sobre la población penitenciaria.
Sin embargo, cifras reconocidas por el Gobierno federal indican que en Quintana Roo hay 3 mil 883 personas privadas de la libertad.
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De este total, 3 mil 552 corresponden al fuero común y 331 al fuero federal.
La mayoría, sin sentencia
Los datos oficiales revelan que 67 por ciento de los internos, equivalente a alrededor de 2 mil 615 personas, se encuentra en prisión preventiva, es decir, sin sentencia, bajo las mismas condiciones que quienes ya fueron condenados.
Restricciones a alimentos y venta a sobrecosto
De acuerdo con familiares, desde la llegada del director del penal, Miguel Ángel Alonso Orihuela Hernández, se restringió el ingreso de alimentos básicos por parte de las visitas.
Esta situación obligó a los internos a adquirir productos dentro del Cereso a precios superiores a los del exterior.
Un rollo de papel higiénico puede costar hasta 20 pesos, un cuarto de jamón alrededor de 100 pesos y un refresco de dos litros hasta 80 pesos.
Los montos resultan inaccesibles para quienes no cuentan con apoyo económico constante.
“No puedes pasar alimentos preparados ni atún, sólo porciones para un día”, relató la familiar de un interno.
Amenazas de traslado y confinamiento solitario
Familiares también denunciaron que, ante cualquier queja o conducta considerada incómoda por las autoridades, se amenaza a los internos con su traslado al penal de Cancún o, en sentido inverso, de Cancún a Chetumal.
Aislamiento y pérdida del apoyo familiar
Esta práctica, señalaron, provoca el alejamiento del núcleo familiar y, en muchos casos, la pérdida del principal respaldo emocional y económico.
Por lo que incrementa la vulnerabilidad de la población penitenciaria.
En situaciones más graves, añadieron, se recurre al confinamiento solitario en un espacio conocido como La Olla.
La Olla fue descrito como un sitio no mayor al tamaño de un baño portátil, donde el encierro puede prolongarse durante varios días.
Actividades productivas limitadas y con costo
Testimonios indican que talleres como carpintería, artesanías o elaboración de hamacas funcionaron anteriormente como una vía para generar ingresos mínimos.
Sin embargo, actualmente el acceso depende del pago de materiales, permisos o cuotas.
“Hasta 350 pesos debes desembolsar para poder acceder, y sólo tienes una semana para elaborar tus productos esperando venderlos. Quien no tenga familia o trabajo, no sale”, afirmó otro familiar de un interno.
Riesgos a la salud mental
La falta de actividades deriva en periodos prolongados de encierro en celdas compartidas por hasta cinco personas, sin ocupación ni capacitación.
De acuerdo con los testimonios, esta situación propicia estados depresivos, agravados por la ausencia de personal especializado y de un área psicológica.
Dichas situaciones incrementan el riesgo de suicidios o agresiones entre internos.
Para solicitar insumos o medicamentos, agregaron, también se realizan pagos. El trámite para ingresar un documento, conocido como audiencia, tiene un costo de 50 pesos.
Esto para que sea recibido por la jefa de la Oficina Administrativa, Nubia Zulibeth Zacapala Ficachi, sin garantía de aprobación.
Mujeres privadas de la libertad enfrentan condiciones similares
Las mujeres internas no enfrentan un panorama distinto. Aunque la Secretaría de las Mujeres (Semujeres) imparte cursos dentro del penal.
Estos programas tienen una duración aproximada de tres meses y, de acuerdo con las internas, no aseguran una reinserción social efectiva ni mejoras sustanciales en sus condiciones de vida.
Programas con impacto limitado
Participantes del programa Mujer Reintégrate señalaron que la ayuda es insuficiente. Indicaron que los productos elaborados son retirados por periodos de dos o tres días y luego regresados al no lograrse su venta.
“No tienen la motivación para venderlo; a nosotras nos cuesta mucho armarlo y sería mejor entregarlo a nuestras familias”, expresó una interna.
Otra mujer añadió:
“Tú crees que con velitas vamos a vivir; no hay nada para profesionalizarnos, por eso luego reinciden”.
Familiares señalaron que estas problemáticas rara vez se exponen ante visitadores de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Quintana Roo (Cedhqroo).
Esto con el fin de evitar observaciones que afecten la evaluación penitenciaria del estado, que actualmente coloca a Quintana Roo en el lugar 16 a nivel nacional.

