En política, como en la vida, hay advertencias que no vienen con nombre y apellido, pero que pesan más que un señalamiento directo. El reciente jalón de orejas lanzado desde la Presidencia —ese llamado a trabajar más con la gente y menos para la foto— no fue un regaño localizado. Fue un mensaje amplio, de esos que viajan solos y encuentran destinatarios sin necesidad de GPS. Y en Quintana Roo, harían bien muchos actores políticos en escucharlo con atención. Sí, diputados, diputadas, regidores y regidoras deben preocuparse más por trabajar cona gente que ir de evento en evento oficial solo paraa selfie.
Porque no hace falta que alguien te señale para saber si el saco te queda. Basta mirarse al espejo. Si el territorio ya no te reconoce, si la gente solo te ve en redes sociales, si tu agenda está más llena de eventos sociales que de reuniones vecinales, entonces quizá el mensaje también iba contigo. No como acusación, sino como advertencia.
Hoy, en la política local, se corre un riesgo silencioso: confundir visibilidad con cercanía. Creer que caminar con un celular en la mano equivale a caminar el distrito. Pensar que subir una historia es lo mismo que escuchar un problema. El territorio, sin embargo, no funciona con filtros ni algoritmos. Funciona con presencia real, con constancia y con resultados que no siempre se pueden presumir en una foto.
La frase es vieja, pero sigue vigente: si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. No porque todos estén haciendo mal las cosas, sino porque nadie está exento de caer en la comodidad del cargo. El poder, cuando se administra desde la burbuja, tiende a alejar. Y cuando eso ocurre, la política deja de ser oficio y se convierte en pose.
Quintana Roo es un estado exigente. Aquí la gente distingue rápido entre quien camina por convicción y quien aparece solo cuando hay cámara. Sabe quién regresa al distrito sin reflectores y quién solo vuelve cuando hay aplauso. Y aunque el silencio ciudadano a veces se confunda con indiferencia, la memoria social es larga. Mucho más de lo que algunos creen.
No se trata de descalificar a nadie ni de repartir culpas. Se trata de entender que los cargos públicos no son trofeos ni extensiones del ego personal. Son encargos temporales que se renuevan todos los días con trabajo. El territorio no se conquista una vez; se sostiene. Y eso exige algo que no siempre está de moda: tiempo, escucha y humildad.
El mensaje es claro para quien quiera escucharlo. La política que se encierra en oficinas o se refugia en redes sociales tarde o temprano se queda sola. En cambio, la política que pisa la calle, que incomoda y se incomoda, que gestiona y responde, construye algo más duradero que una buena imagen: confianza.
Así que no hace falta esperar a que alguien levante la voz con nombres propios. La advertencia ya está hecha. Cada quien sabrá si le aplica. Porque en política, como en la vida, cuando empiezan a cortar barbas ajenas, lo más sensato no es reírse… sino revisar las propias. Ahí está el llamado.
Saque final... Adán Augusto López Hernández no está fuera de la jugada, ya lo verán recorriendo los estados para ver temas relacionados con Morena... Mara Lezama Espinosa y Ana Paty Peralta fortalecen la seguridad ciudadana en Cancún con la entrega de 70 patrullas... Felicidades al Sistema Quintanarroense de Comunicación Social por cumplir 41 años de su creación y ser un vínculo de comunicación real, objetiva y precisa entre autoridades y la población. Noticias de SQCS siempre adelante con la información. Nos leemos la próxima semana.

