Concluyó la más reciente edición del Australian Open y, en una reñida final con remontada incluida, Elena Rybakina se coronó venciendo en tres sets a la número uno del ranking, la bielorrusa Aryna Sabalenka. Las calles de Kazajstán hoy muestran paredes pintadas con el rostro de la nueva campeona y el mundo del deporte habla sobre la mentalidad de hierro, el temple y disciplina de esta tenista.
Sin embargo, además de la victoria de Rybakina y de las múltiples polémicas que discutimos la semana pasada en este espacio, ahora retornó un debate que divide opiniones. ¿Debe el tenis femenil jugarse a cinco sets en los Grand Slams, tal y como sucede en la rama varonil? Abundan los argumentos a favor y en contra. Desde los abiertamente machistas y condescendientes, hasta los simplistas. Un ejemplo lo dio Jessica Pegula, que considera aburrido ver un partido durante cinco horas. Me imagino entonces que Pegula no vio los cinco espectaculares sets que protagonizaron Djokovic y Sinner en las semifinales del Australian Open.
La pregunta no es ni mercadotécnica ni biológica, sino una de control de calidad. ¿Más tiempo significa más emociones y mejor rendimiento? No forzosamente. Hombres y mujeres somos distintos. De eso no cabe duda, y en consecuencia el tipo de espectáculo que se observa en una y otra rama es distinto. El tipo de futbol que se juega en la rama varonil es distinto al de la femenil por las diferentes características de nuestros cuerpos. Ni mejor ni peor, sólo distinto, por más que muchos hombres enamorados de la corporalidad varonil se empeñen en afirmar que las mujeres no saben jugar futbol. Otro buen ejemplo lo observamos en el voleibol, donde tanto hombres como mujeres juegan a cinco sets. El voleibol varonil es más tosco, más bruto, con mucho mayor fuerza en el saque, el femenil, por otro lado, nos lleva a otro tipo de coreografías, menos fuertes pero más fluidas. Menos velocidad, pero más cerebro.
Es cierto que el tenis es un deporte distinto al voleibol, con exigencias de otro tipo. La pregunta aquí no es si las mujeres pueden o no jugar cinco sets. La pregunta es si eso es bueno para el juego, la salud de las jugadoras y el espectáculo. En términos de tiempo más sets podrían hipotéticamente significar más ganancias pero ¿acaso eso no deterioraría el producto? Volteemos a ver el futbol, y no me refiero a la infame Liga MX, sino a la Champions League, la Eurocopa y la Copa del Mundo. Más partidos y más ganancias para algunos pocos, sí, pero una calidad que ni de broma se asoma a lo que era hace unos pocos años. Jugadores explotados como si fueran robots.
En esta nueva era del tenis que se vislumbra como un soliloquio entre Sinner y Alcaraz en la rama varonil, ¿vale la pena preguntarse si es necesario tener a Rybakina y a Sabalenka jugando cinco sets durante cuatro horas? No estoy seguro. Cantidad y calidad son dos cosas distintas.

