El primer ministro británico, Keir Starmer, enfrenta una de las mayores crisis de su mandato tras la dimisión de dos de sus colaboradores más cercanos, pero ha dejado claro que no contempla renunciar al cargo.
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Keir Starmer bajo presión tras dimisiones clave en su equipo
Pese a la presión política derivada de los vínculos entre el exembajador en Estados Unidos y el financiero Jeffrey Epstein, Starmer asegura estar enfocado en su agenda de gobierno y en la implementación de reformas en el país.
Portavoces de Downing Street confirmaron que el líder laborista continúa “centrado en su trabajo”, mientras se prepara para reunirse con diputados de su partido, algunos de los cuales han comenzado a cuestionar su liderazgo ante el impacto del escándalo.
La crisis se intensificó con la salida del jefe de gabinete, Morgan McSweeney, y del director de comunicación, Tim Allan.
Escándalo Epstein y tensión política en el Reino Unido
Ambos reconocieron errores en el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, pese a sus vínculos previos con Epstein. McSweeney asumió públicamente la responsabilidad de haber recomendado la designación.
Las revelaciones sobre la relación entre Mandelson y Epstein han generado fuertes críticas desde la oposición conservadora, que considera “insostenible” la posición de Starmer.
No obstante, el primer ministro Keir Starmer reiteró que continuará al frente del gobierno, subrayando que su prioridad es la estabilidad política y el interés nacional.



