Hay gobiernos que se desgastan con el tiempo. Otros se acomodan. Algunos se apagan lentamente. Pero hay casos raros —muy raros— en los que ocurre lo contrario: mientras el calendario avanza, la energía no disminuye. Así se percibe hoy el gobierno de Mara Lezama, la primera mujer en la historia en gobernar Quintana Roo, una mandataria que parece seguir gobernando como si cada día fuera el primero.
Mara Lezama asumió el gobierno el 25 de septiembre de 2022. Han pasado años, decisiones, retos, presiones, momentos difíciles y también logros. Sin embargo, algo no ha cambiado: el ritmo. No hay señales de fatiga política, no hay repliegue, no hay administración automática. Hay movimiento. Hay presencia. Hay continuidad.
Y los números —fríos, duros— lo reflejan. En mediciones nacionales, Mara Lezama ha sostenido niveles de aprobación que la colocan de manera recurrente entre las gobernadoras mejor evaluadas del país. En noviembre de 2025, por ejemplo, registró alrededor de 57% de aprobación ciudadana, manteniéndose en el primer lugar nacional. No es un dato aislado. Es una constante. Y en política, la constancia es más difícil que el éxito momentáneo.
Pero más allá de las encuestas, hay algo más profundo: la forma de gobernar. Mara Lezama no ha ejercido el poder como una meta alcanzada, sino como una responsabilidad diaria. Desde el inicio habló de un gobierno cercano, humanista, con sentido social. Y el tiempo no diluyó esa narrativa; la confirmó con trabajo.
En política, el verdadero desgaste no es el paso de los años, sino la distancia con la gente. Y esa distancia, en su caso, no se ha abierto. Sigue caminando, gestionando, coordinando, empujando. El mismo pulso del primer día. La misma intensidad. La misma presencia.
Ser la primera mujer gobernadora de Quintana Roo no fue sólo un hecho histórico. Fue un privilegio político cargado de simbolismo. Representar a miles de mujeres que durante décadas no se vieron reflejadas en el poder. Y ese privilegio no quedó en el discurso. Mara Lezama lo honró con trabajo, con presencia y con resultados, dándole dignidad a ese momento histórico para la vida pública quintanarroense.
La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo alguna vez una frase que hoy parece describir este momento:
“Cuando una mujer entra en política, cambia la mujer; cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política.”
En Quintana Roo, esa transformación se siente. No como consigna, sino como experiencia.
Porque, aunque el tiempo de su gobierno avanza, la percepción no es de cierre, sino de inicio permanente. Como si el proyecto siguiera en construcción. Como si el compromiso no fuera una promesa de campaña, sino una convicción personal.
Hoy, al mirar el camino recorrido, se entiende por qué su gobierno mantiene respaldo. No por discurso. No por inercia. Sino por resultados percibidos, por cercanía sostenida y por coherencia política. Mara Lezama no llegó al poder para ocupar un espacio; llegó para ejercerlo. Y lo hizo con el peso histórico de ser la primera mujer gobernadora, pero también con la determinación de dejar huella.
Quizá por eso, cuando otros gobiernos en similar periodo de tiempo comienzan a agotarse, el suyo sigue sintiéndose en marcha. Como si aún estuviera comenzando. Como si el motor no se hubiera detenido nunca.
Y cuando un gobierno se vive así —con energía intacta, con aprobación sostenida y con compromiso visible— ocurre algo que no se puede fabricar:
La gente lo percibe.
La historia lo registra.
Y el liderazgo… se confirma.
El Saque Fino… Mientras Ana Paty Peralta, Estefanía Mercado y Atenea Gómez Ricalde siguen manteniendo altos grados de aceptación y en sus respectivos municipios, hay movimiento, hay obras y resultados, en otros como Tulum inició la lucha interna con una síndica haciendo señalamientos públicos, en sesión de cabildo, en contra de la autoridad municipal por presuntas irregularidades. En Bacalar, callado pero efectivo con acciones en beneficio de la ciudadanía, “Chepe” Contreras sigue atendiendo a la población. En Chetumal, Yensunni Martínez es atacada en redes por un hecho que no ocurrió. Ella ya lo aclaró públicamente, habrá boda pero no ahora… Nos leemos la próxima semana.

