Parque de la Memoria Báalam Tun, en Chetumal
Sostienen que las 47 estructuras reubicadas desde los tramos 6 y 7 del proyecto Tren Maya son únicamente fachadas pétreas, mientras que los núcleos originales fueron abandonados en su emplazamiento inicial. Credit: INAH

Comisión del INAH cuestiona autenticidad del Parque Báalam Tun

Una comisión especial integrada por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó que la reconstrucción de monumentos mayas en el Parque de la Memoria Báalam Tun, en Chetumal, presenta irregularidades técnicas y falta de sustento documental, lo que configura —según su dictamen— un “fraude arqueológico”.

El grupo de especialistas, enviado por el Sindicato de Profesores Investigadores del INAH, elaboró un informe de 22 cuartillas tras una inspección realizada el 19 de noviembre.

En el documento se sostiene que las 47 estructuras reubicadas desde los tramos 6 y 7 del proyecto Tren Maya son únicamente fachadas pétreas, mientras que los núcleos originales fueron abandonados en su emplazamiento inicial.

Los investigadores calificaron el procedimiento como una “catástrofe” patrimonial e incluso como un acto de “lesa arqueología”.

Estructuras “semidesmanteladas” y uso de maquinaria pesada

Sólo se trasladaron las fachadas

De acuerdo con el reporte técnico, los edificios no fueron movidos de forma integral. Únicamente se desmontaron y reubicaron las piedras exteriores de las pirámides, dejando atrás los núcleos constructivos originales.

Para la comisión, esta operación equivale a un “semidesmantelamiento” que destruye el valor histórico del conjunto, ya que el corazón estructural —clave para la investigación científica— quedó expuesto o enterrado sin protección.

El informe incluye evidencia fotográfica donde, bajo los revestimientos reinstalados, se observan rellenos modernos en lugar de vestigios prehispánicos.

Daños por excavación mecánica

El documento también reporta el uso de maquinaria pesada —trascabos y grúas— para desprender las piedras. Según los especialistas, este método implicó afectaciones colaterales en los niveles arqueológicos originales.

Aunque comunicados oficiales sostienen que las piezas fueron numeradas y documentadas mediante fotogrametría y escaneo 3D, los peritos cuestionan que esas técnicas hayan evitado los daños detectados en el sitio de origen, donde se documentaron socavones y alteraciones del terreno.

Apariencia impecable, pero sin huella de antigüedad

Uno de los señalamientos más relevantes del informe es el acabado de las estructuras reconstruidas en el Parque Báalam Tun.

Los pisos pulidos, juntas regulares y ausencia de desgaste generan —según los expertos— la impresión de edificaciones recientes. No existen “testigos” de restauración que permitan distinguir claramente qué elementos son originales y cuáles fueron intervenidos.

La comisión recuerda que estándares internacionales de conservación exigen marcar las restauraciones para preservar la autenticidad histórica. En este caso, afirman, la intervención produce una “escenografía” que puede inducir al visitante a creer que recorre ruinas intactas.

Pérdida del contexto astronómico y ritual

Orientación original alterada

El traslado también implicó la pérdida del contexto espacial de las estructuras. En su ubicación original, las pirámides estaban vinculadas a fenómenos astronómicos como equinoccios, solsticios y ciclos lunares.

El informe subraya que esa orientación tenía significado ritual y científico dentro de la cosmovisión maya. Al reubicarlas en un nuevo entorno, se rompe esa relación con el paisaje y con los eventos celestes, lo que limita futuras investigaciones.

Para los especialistas, sin ese contexto, los monumentos dejan de ser testimonios íntegros de la civilización que los erigió.

Contradicciones administrativas y falta de documentación

Durante la inspección, la comisión detectó inconsistencias en la documentación oficial. Mientras un oficio del Consejo de Arqueología habría autorizado la reubicación en 2023, otro documento señalaba no tener conocimiento del proyecto.

Asimismo, los investigadores reportaron que no se les proporcionó un plan detallado de salvamento arqueológico que describiera protocolos, permisos y criterios técnicos aplicados.

En el informe participa el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, quien sostiene que las nuevas edificaciones “no tienen nada que ver con la cultura maya milenaria”, al presentar superficies rectas y acabados sin desgaste natural.

Debate legal: Ley mexicana y normas internacionales

La comisión sostiene que la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas no contempla el traslado integral de zonas arqueológicas, por lo que cuestiona la base jurídica del proyecto.

Por su parte, posturas oficiales han invocado instrumentos internacionales como la Carta de Venecia para justificar la reubicación. Sin embargo, el informe argumenta que dichos lineamientos establecen que el traslado debe ser el último recurso y preservar la autenticidad material y contextual.

Según el dictamen, el parque no cumple plenamente con esos estándares.

Un precedente para el patrimonio nacional

En sus conclusiones, la comisión advierte que Báalam Tun representa “una parte de lo que realmente se destruyó” y alertó sobre el riesgo de sentar un precedente que permita futuras intervenciones similares en otros sitios del país.