El muro fronterizo sigue en la mente de Trump.
El proyecto de Trump para ampliar el muro fronterizo avanza. Credit: Ronaldo Schemidt / AFP

El proyecto del muro fronterizo del presidente Donald Trump vuelve a generar tensión en el sur de Texas, donde decenas de propietarios han recibido notificaciones federales para permitir obras en sus terrenos o enfrentar procesos de expropiación.

El muro fronterizo entre Estados Unidos y México se ve en las afueras de Eagle Pass, Texas.

Muro fronterizo y presión legal sobre propietarios

La medida impacta especialmente a comunidades asentadas a lo largo del río Grande, frontera natural entre Estados Unidos y México.

En ciudades como Laredo, más de 60 dueños de predios fueron informados sobre el interés gubernamental en sus propiedades cercanas a proyectos de infraestructura fronteriza. Algunos residentes aseguran que el plazo para responder es de apenas cinco días.

El plan contempla ampliar segmentos físicos y reforzar otros puntos con tecnología de vigilancia, caminos de patrullaje y barreras adicionales. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza confirmó que contacta a propietarios como parte del proceso legal para adquirir terrenos necesarios.

En las notificaciones se plantean alternativas como compensaciones económicas, negociación de servidumbre o expropiación formal si no hay acuerdo.

Asimismo, la casa de madera del estadounidense Antonio Rosales Jr., de 75 años, está en esa zona: "Recibimos una carta del gobierno que dice que van a derrumbar parte de mi casa y que tengo cinco días para firmar los papeles", lamenta.

Un camión avanza junto al muro fronterizo entre Estados Unidos y México en Quemado, Texas.

Impacto ambiental y social en la ribera del río Grande

Activistas locales advierten que muchos residentes temen perder viviendas construidas hace décadas.

En zonas como Eagle Pass, el reforzamiento de la seguridad ha transformado parques y espacios públicos, afectando actividades recreativas y comerciales.

Finalmente, organizaciones civiles sostienen que el muro fronterizo podría alterar ecosistemas ribereños y la dinámica comunitaria en el sur de Texas.