Hay mujeres que hacen historia con discursos. Y hay otras que la hacen trabajando cuando nadie está viendo. Cristina Torres Gómez pertenece a este segundo grupo. Su nombre no se asocia al escándalo ni al aplauso fácil. Se asocia a permanencia. A firmeza. A esa capacidad poco común de sostener el equilibrio cuando las circunstancias se mueven.
En Quintana Roo, su historia política no comenzó en una oficina amplia ni bajo luces brillantes. Comenzó en el territorio, en Solidaridad, en la cercanía con la gente. Desde ahí fue construyendo una carrera que no se improvisó. Fue la primera mujer en presidir ese municipio, rompiendo una inercia histórica que parecía inamovible. No fue solo una victoria electoral; fue un momento que abrió camino y marcó una etapa en la vida pública del estado.
Pero lo que distingue a Cristina Torres no es un cargo específico. Es la experiencia acumulada. Es esa forma de entender el servicio público como una tarea constante, como una responsabilidad que no se detiene. Su paso por el Congreso del Estado mostró a una legisladora seria, con trabajo legislativo real y con una agenda centrada en fortalecer las instituciones, impulsar la paridad y defender causas que hoy forman parte de la estructura jurídica del estado.
Hoy, desde la Secretaría de Gobierno, ocupa uno de los espacios más delicados del aparato público. Gobernabilidad significa diálogo, equilibrio, conducción y responsabilidad. No siempre se ve, pero sostiene todo. Y ahí ha estado Cristina Torres: firme, constante, resolviendo, conciliando, coordinando. Sin estridencias, sin protagonismo, pero con presencia real.
Su historia también es de resistencia. Ha vivido transiciones políticas, momentos complejos y cambios en el tablero del poder, y sin embargo se ha mantenido vigente. No desde el ruido, sino desde el trabajo. No desde la confrontación, sino desde la experiencia. Su humildad política no es debilidad; es conciencia del deber público.
Cristina Torres es una mujer de Estado en el sentido más profundo. Ha sido territorio, ha sido ley, ha sido gobierno. Y en cada etapa ha demostrado que el compromiso con Quintana Roo no depende del cargo, sino de la convicción.
En tiempos donde la política a veces se vuelve apariencia, su trayectoria recuerda algo fundamental: la experiencia también es liderazgo. Y cuando se ejerce con carácter, con disciplina y con servicio, deja huella.
Porque al final, más allá de los cargos, lo que permanece es el trabajo
Saque final... Ana Paty Peralta, en primer lugar nacional de los municipios más poblados, con un sobresaliente con 60.6% de aprobación: Mitofsky
Supera con dos dígitos de distancia sobre la media nacional que es de 47.7%, publica El Economista.
Ana Paty Peralta se consolida como la presidenta municipal mejor evaluada del país, solo después de Grecia Quiroz, al alcanzar un 60.6 por ciento de aprobación ciudadana en Benito Juárez. Cercanía y resultados.

