Polémica por gradualidad de jornada laboral en Quintana Roo
La reforma laboral que propone reducir de manera progresiva la jornada semanal de 48 a 40 horas hasta el año 2030 genera posturas encontradas en el sector productivo de Chetumal, capital de Quintana Roo. La discusión se intensificó luego de que el Congreso local aprobara la minuta proyecto de decreto enviada por el Congreso de la Unión.
Comerciantes ven insuficiente la reducción gradual
Para César Iuit Euan, dirigente de la Asociación de Pequeños Comerciantes en Chetumal, el esquema aprobado resulta limitado y fue diseñado con cautela para evitar afectaciones inmediatas a los empleadores.
La propuesta establece disminuir dos horas por año a partir de 2027, hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. Sin embargo, el líder comercial consideró que el beneficio debió aplicarse de manera inmediata bajo el modelo de la “semana inglesa”: cinco días de trabajo con dos de descanso.
“Por una parte está bien, pero habría sido mejor que aprobaran las ocho horas ya, la semana inglesa. Imagínate que cada año son dos horas, hay trabajadores que se van a morir y no van a poder ver ese beneficio”, expresó.

Jornadas extensas en comercio y servicios
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), alrededor del 25% de los trabajadores en Quintana Roo labora más de 48 horas semanales, lo que implica que uno de cada cuatro rebasa el límite legal vigente.
En sectores como comercio y servicios —actividades clave en la economía del sur del estado— las jornadas prolongadas forman parte de la dinámica cotidiana. En muchos casos, los empleados extienden su horario hasta 12 horas diarias para poder cubrir gastos básicos.
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Salario mínimo y costo de la canasta básica
Iuit Euan sostuvo que el debate no debe centrarse únicamente en la reducción de horas, sino en el poder adquisitivo real de los trabajadores. Afirmó que, pese a los incrementos al salario mínimo en los últimos años, estos no compensan el aumento constante en los precios de alimentos y servicios.
“Hay trabajadores que hacen 12 horas para poder alcanzar la canasta básica, porque aunque haya incrementado el salario mínimo, no es suficiente”, señaló.
Incertidumbre sobre aplicación y salario
El representante de pequeños comerciantes advirtió que la reforma no garantiza automáticamente dos días consecutivos de descanso. Subrayó que el impacto dependerá de cómo se reglamente y supervise en cada centro laboral.
También expresó preocupación ante posibles ajustes salariales derivados de la reducción de horas, lo que podría afectar el ingreso real de los empleados. En ese escenario, algunos trabajadores podrían verse obligados a buscar un segundo empleo para compensar la disminución de ingresos, lo que limitaría el objetivo de mejorar su calidad de vida.
Equilibrio entre productividad y bienestar
El dirigente reconoció que la transición hacia una jornada laboral de 40 horas representa un avance en materia de derechos laborales, pero insistió en que el éxito de la medida dependerá de reglas claras, certeza jurídica y mecanismos efectivos de supervisión.
En su opinión, el reto será encontrar un equilibrio entre productividad empresarial y bienestar de la base trabajadora, sin generar distorsiones en el mercado laboral local.


