En la política de hoy, el que no entiende a los jóvenes simplemente se queda hablando solo. La generación Z ya no escucha discursos largos, acartonados y llenos de cifras incomprensibles. 

Esa generación vive en otra velocidad, en otra conversación y en otro lenguaje. Y quien no lo comprenda está condenado a volverse irrelevante.

La generación Z cambió las reglas del juego político

Los jóvenes no están discutiendo presupuestos en la sobremesa ni leyendo documentos técnicos. Están hablando del medio ambiente, de cómo moverse en ciudades cada vez más saturadas, de oportunidades en el mundo digital y, sobre todo, de su futuro. 

Son temas profundamente políticos, pero que se discuten en formatos completamente distintos a los de antes.

Hoy la plaza pública ya no está solamente en la calle o en los mítines. La plaza pública está en TikTok, en IG, en los lives, en los reels y en los videos que duran apenas unos segundos pero que pueden alcanzar a millones de personas.

Allí se forman opiniones, allí se crean percepciones y allí, querámoslo o no, también se construyen liderazgos.

El caso Mara Lezama y la comunicación política digital

En Quintana Roo esto se ha visto con claridad. La gobernadora, Mara Lezama, entendió algo que muchos políticos todavía no logran comprender: que el lenguaje de las redes es una herramienta poderosa para conectar con públicos que históricamente habían estado fuera de la conversación política.

No es casualidad que en TikTok aparezcan videos donde utiliza frases virales como “six seven”, “pa’ la racha”, o participa en tendencias que millones de jóvenes replican todos los días. 

Es una estrategia muy calculada: hablarle a las nuevas generaciones en su propio idioma digital.

Y lo más interesante es que esa estrategia no se ha limitado a los jóvenes universitarios o a los votantes tradicionales. Ha logrado penetrar incluso en audiencias que pocas figuras públicas alcanzan: las infancias, las niñas y los niños que consumen contenido digital a una velocidad impresionante. 

En más de una escuela durante eventos con la comunidad estudiantil, se puede ver a pequeños repitiendo frases, gestos o dinámicas que vieron en un video corto junto a la gobernadora en dinámicas como “pa’ la racha”. Funciona porque logra algo que la política tradicional rara vez consigue: atención.

Mara Lezama lo hace con autenticidad y lo curioso es que ese estilo ya empezó a generar imitaciones. 

Varias y varios aspirantes y figuras políticas en Quintana Roo están tratando de replicar exactamente el mismo modelo: videos cortos, frases virales, bailes de tendencia, audios populares y mensajes disfrazados de entretenimiento.

Pero copiar la forma no significa lograr la conexión.

El voto joven rumbo a 2027

La generación Z es extremadamente sensible a lo falso. Detecta con facilidad cuando alguien está simulando cercanía o tratando de “subirse al tren” y cuando eso ocurre, el efecto puede ser exactamente el contrario: rechazo, burla o indiferencia.

Por eso el voto joven sigue siendo una incógnita fascinante rumbo a las elecciones de 2027. ¿Será un voto emocional? ¿de Identiddad? ¿Pragmático? Probablemente será una mezcla de todo eso.

Es así como el caso de Mara Lezama se estudia cada vez más dentro de la comunicación política nacional, por  la manera en que la actual gobernadora ha logrado conectar con audiencias que antes estaban completamente alejadas de la conversación pública: jóvenes, adolescentes e incluso niños.