México logra un nuevo récord Guinness.
Muy temprano y pintando la plancha del Zócalo con la bandera tricolor, México consiguió un nuevo récord Guinnes. Credit: Alfredo Estrella / AFP

México volvió a colocarse en el centro de la conversación deportiva internacional al imponer un nuevo récord Guinness con la clase de fútbol más multitudinaria del mundo.

Más de 9,500 personas se reunieron este domingo en el Zócalo de la Ciudad de México, transformado en una enorme cancha con pasto artificial, para participar en una sesión colectiva que superó por amplio margen la marca anterior de 1,038 asistentes.

México calienta motores rumbo al Mundial de 2026

La imagen de la plaza, cubierta por participantes vestidos de verde, blanco y rojo, dejó una de las postales más llamativas rumbo al Mundial de 2026.

La hazaña fue validada por Guinness World Records tras una clase continua de 35 minutos dividida en seis bloques, uno de los requisitos oficiales para reconocer el registro.

El evento fue convocado por autoridades capitalinas en medio del ambiente futbolero que ya se vive en la capital, una de las sedes de la próxima Copa del Mundo.

Entre los asistentes hubo mujeres, hombres, niñas, niños y personas con discapacidad, todos reunidos por una misma pasión: el balón.

La jornada tuvo un tono festivo desde el arranque. Antes de iniciar la clase, los asistentes realizaron ejercicios de calentamiento al ritmo de música animada, mientras el instructor marcaba cada movimiento desde un templete. Conforme avanzó la práctica, el entusiasmo creció entre dominadas, control de balón y ejercicios de coordinación bajo el sol capitalino.

La escena también reflejó el peso simbólico del fútbol en el país. Cuando sonó Cielito lindo, el ánimo se disparó entre los participantes, que cerraron la sesión entre aplausos y el grito de “¡Sí se pudo!”.

Un récord que refuerza la fiesta futbolera en la capital

Más allá de la cifra, el récord mostró la capacidad de convocatoria de un evento que mezcló identidad, deporte y celebración pública en el corazón político y cultural del país.

Con esta marca, la Ciudad de México suma un nuevo episodio de alta visibilidad internacional en la antesala del Mundial.

El Zócalo no solo fue sede de una clase masiva, sino también del mensaje de una ciudad que ya vive el futbol como una fiesta colectiva.

Finalmente y desde la organización hasta la respuesta ciudadana, el evento dejó claro que el deporte sigue siendo una poderosa herramienta de encuentro social.