Al nacer, aunque optaron por no bautizarme, no dejé de acudir cada domingo a misa para ver a la tía Carmen. Años después, la autora de mis días me confesó su congoja por haberme alejado de Dios, y cuando ya yo solito me propuse ingresar a una escuela católica, algo en mi interior me hizo decir: Vade retro, antes de que fuera demasiado tarde me quité la soga del cuello.

Por esa misma época, comencé con clases de piano, por supuesto que aprendí a tocar ‘Para Elisa’ y todo el repertorio indicado para un principiante y cuando me mudé de casa de mis padres, llevé conmigo el instrumento (era eléctrico) con el plan de seguir progresando en el mundo musical, sólo para dejarlo al poco tiempo ahí arrumbado. Tal vez por abulia o a causa de mi caótico devenir adolescente.

Recientemente comencé a estudiar polaco y mantengo las lecciones aunque el progreso a estas alturas sea nimio y el cometido ya haya expirado; mi primera mascota fue una tortuga, cuando murió se me quitaron las ganas de tener otra, aunque años después tuvimos un perro que pasó de sufrir cierto rechazo a enseñarme lo que es ser responsable.

A qué voy con esto, a que a veces uno no sabe qué hacer consigo mismo, el camino es agreste y errático por estos lares. Por suerte aún es lícito abrevar de distintas fuentes, volverse fanático de cualquier cosa, y con el tiempo cambiar de colores. Estar en contra y luego a favor. El escepticismo como método.

No quiero ser normal

A pesar de todo, con los años he llegado a pensar que estoy cada vez más igual. Hasta que una buena mañana Jorge preguntó si me gustaba cierto grupo uruguayo de fama internacional, a lo que yo respondí que en parte, algunas canciones, pero que no ubicaba aquella que él buscaba en la que el cantante hacía explícito su deseo por no ir donde todos van, a la vez que declaraba su repudio hacia la Navidad.

El tema en cuestión pertenece a un álbum recopilatorio en el que El Cuarteto de Nos quizo dejar de ser una simple banda oriental de una vez por todas, expandirse más allá de las fronteras de su patria y acercarse a sus hermanos argentinos.

Para dicho propósito, tras un largo proceso de análisis, eligieron las 15 canciones que compondrían este sui generis disco de éxitos de entre su ya extensa trayectoria (estamos hablando del 2004, fecha para la que ya habían publicado nueve discos de música original, ahora en 2026 suman ocho más), las volvieron a grabar con nuevos arreglos y ya en esas añadieron otras tres inéditas.

Después de una etapa que me gusta llamar como Totalmente Normal, optaron por abandonar la medianía y si bien no les funcionó a la primera, años después ya siendo decididamente una banda rara rayana en lo bipolar, lograron ser conocidos incluso en Colombia, Perú, España... Su primer Vive Latino fue en el 2007.

De sobra está decir que ahora ando yendo a la casa de Damián, y que en el psiquiátrico hice migas con el poeta Juan Bojorge Ocorbojón, con eso tengo para afrontar el Apocalipsis Zombi, que bien podría ocurrir el próximo jueves, total, yo soy sobreviviente del invierno del 92. Por lo pronto, hay que comer, y maravillarse por descubrir en compañía lo que realmente somos, y sólo así seguir atravesando puertas.

Lo que debes saber

El Cuarteto de Nos estrenó su primer disco en vivo el pasado 19 de marzo.

Están de gira y el próximo abril visitarán Mérida y Cancún.