Se sigue cumpliendo la máxima de que el estallido de Morena vendrá de adentro. Las tribus ya están bien definidas, defienden sus territorios, estiran la cobija para tener más poder y tensan la liga sin importar el proyecto que dicen representar.
Lo que escasea son liderazgos y las declaraciones son más de lo mismo; la simulación también; las reglas no se respetan y mucho menos el código de ética que se acordó este domingo en la Asamblea Nacional morenista.
El pragmatismo tiene demasiado poder como para que se cumplan las prohibiciones, porque, además, “las reglas se hicieron para violarse” parece ser la máxima de los monreales, augustos, verdes, haces, adelantados y adelantadas desde Chihuahua hasta la península de Yucatán.
Estará complicado el tránsito de Morena en su consolidación como partido, ya no de Estado, sino como mayoritario. Es a imagen y semejanza de lo que pasó con el PRD; cada tribu jaló su pedacito de la sábana, sin cuidar la sábana, hasta que se desgarró.
El PRD pasó a ser el mayor obstáculo en el avance de Andrés Manuel López Obrador hacia la Presidencia, tan es así, que tuvo que crear Morena para poder hacer historia en 2018. ¿Y qué pasó con el PRD? Pues ya todos sabemos, simplemente desapareció en un suicidio largamente anunciado.
La carta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y las reformas estatutarias para evitar nepotismo, reelección, ostentación…, son simplemente reformas morales de ese árbol que da moras. La respuesta será: “se acatan, pero no se cumplen”.
Será otra prueba de la capacidad de disciplina que pueda generar Claudia Sheinbaum, ante políticos que vienen demostrando una y otra vez que su forma de actuar es igual que en el viejo régimen que se supone fue derrotado en 2018, y cuyos representantes del Prian hoy son los principales dirigentes en las cámaras y gobernantes en los estados y municipios.
El estratégico 2027 se sigue acercando y veremos qué tal sale librado el morenismo con toda la carga que tiene encima. La oposición continúa sin reaccionar, mejor dicho, sólo reacciona, pero sigue sin plan ni proyecto que pueda anteponer al de la 4T que está en el poder y del que todos se cuelgan, igual, como en los viejos tiempos de la maquinaria priísta.
Ante este dilema o crisis de consolidación que tiene Morena y la 4T, qué cree que prevalecerá ¿la ética o el pragmatismo? Usted tiene la última palabra.

