Caso Calica aparece como punto crítico en tratado.
La revisión del T-MEC enfrentará fricciones, considera un exsecretario de Economía. Credit: Especial

El litigio de la empresa Calizas Industriales del Carmen, S.A. de C.V. (Calica) se perfila como uno de los temas con mayor peso en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al convertirse en un posible punto de fricción durante el proceso de negociación y, eventualmente, en una eventual ratificación legislativa en Washington, advirtió Ildefonso Guajardo Villarreal, exsecretario de Economía y exjefe del equipo mexicano negociador del acuerdo.

Calica y la presión legislativa en Estados Unidos

El exfuncionario señaló que legisladores estadounidenses mantienen inconformidad por la forma en que el Gobierno mexicano resolvió este caso, por lo que, de llegar el tratado al Congreso de Estados Unidos, el tema Calica deberá ser abordado de manera directa.

“Calica será un punto a tratar si la revisión del T-MEC requiere ratificación legislativa en Washington. Muchos legisladores estadounidenses están molestos con México por la manera en que se resolvió este caso. El Estado mexicano debe compensar a los inversionistas conforme a los acuerdos iniciales; no se pueden cambiar las condiciones mediante la expropiación”, afirmó.

Indicó que este litigio forma parte de los señalamientos incluidos por la Agencia de Comercio Internacional de Estados Unidos dentro de la mesa de revisión del T-MEC, junto con presuntas violaciones en materia energética, el trato fiscal a inversiones extranjeras y retrasos en compromisos relacionados con la propiedad industrial e intelectual que, afirmó, no se han cumplido en tiempo y forma.

El litigio de Calica ante el CIADI

Desde 2018, la empresa tiene demandado al Estado mexicano en el Centro Internacional de Arreglos de Disputas de Inversiones (CIADI) del Banco Mundial bajo la cláusula de legado del TLCAN en el T-MEC y exige una compensación de mil 900 millones de dólares.

Más allá de este punto, Guajardo Villarreal consideró que, pese a la existencia de al menos 54 temas críticos que podrían incidir en la negociación, el proceso derivará en consensos debido al peso económico del tratado para los tres países.
Sostuvo que alrededor del 90 por ciento de las empresas y organismos norteamericanos ven de manera positiva la revisión del acuerdo y se han pronunciado por mantener la relación comercial.

El T-MEC como eje de la relación bilateral

Por otro lado, desestimó las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó al T-MEC como irrelevante, al considerar que no resisten un análisis profundo de la interdependencia comercial regional.
Señaló que sectores clave de la Unión Americana, como los exportadores de maíz, cerdo, pollo y fructosa, dependen directamente del tratado y tienen un peso político relevante en los procesos electorales.

Finalmente, afirmó que el diálogo es la única estrategia viable para México, ya que el T-MEC es el principal instrumento de Washington para asegurar la cooperación bilateral en distintos frentes.
Advirtió que una eventual renuncia al acuerdo implicaría perder capacidad de influencia en la relación con Estados Unidos.
En cuanto al turismo, añadió que el gobierno estadounidense no puede imponer tarifas de manera directa a este sector, aunque sí podría dificultar la salida de sus connacionales, un escenario que consideró poco probable por tratarse de una de las libertades más defendidas en ese país.