Cuestionan medida de CAPA contra gatitas comunitarias
Trabajadores y activistas defensores de los derechos animales cuestionaron la decisión de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) en Othón P. Blanco de ordenar el retiro de dos gatitas comunitarias que habitaban en instalaciones del organismo en Chetumal.
La disposición quedó formalizada mediante la Circular No. Capa-G-443-2026, firmada por el gerente del organismo operador, Abel Darío Oxte Medina, en la que se prohíbe el ingreso y permanencia de animales en oficinas y áreas de trabajo, bajo el argumento de posibles riesgos sanitarios relacionados con heces, orina y microorganismos.

Gatitas comunitarias vivían en el cárcamo de Independencia e Insurgentes
Las felinas, conocidas por trabajadores como Cecilia —de color negro— y su hija atigrada, habitaron durante años en el cárcamo ubicado en la intersección de Independencia con Insurgentes, en Chetumal.
De acuerdo con empleados del organismo, ambas se encuentran esterilizadas y no habían generado afectaciones en el entorno laboral.
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Activistas señalan falta de sustento legal de CAPA
Rafael Rivero, representante de la asociación Toda Vida es Importante, cuestionó la legalidad del oficio emitido por CAPA.
“El retiro de animales domésticos no está sustentado en los artículos que menciona la circular; al contrario, la medida contraviene la Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado de Quintana Roo”, afirmó.
El abogado explicó que el Artículo 3 de la ley establece como objeto de cuidado y protección a los animales domésticos, abandonados y de compañía dentro del territorio estatal, mientras que el Artículo 5 obliga a las personas a garantizar su bienestar y denunciar cualquier irregularidad o violación a la norma.
“Retirar a animales comunitarios sin una causa justificada vulnera el espíritu de la ley, que promueve el trato digno y respetuoso”, añadió.
Inconformidad interna en CAPA
Trabajadores del organismo también expresaron inconformidad, al considerar que la decisión responde a conflictos internos más que a un problema real de salubridad.
Una colaboradora señaló que la instrucción surgió tras la difusión del oficio, sin diálogo previo ni propuestas para garantizar una convivencia responsable entre personal y animales comunitarios.
El caso abrió debate en Chetumal sobre la protección de animales comunitarios en espacios laborales y la correcta aplicación de la legislación estatal en materia de bienestar animal.


