Pese al complejo escenario de desaceleración que enfrenta el país, la economía de Quintana Roo en 2026 demuestra una sólida resiliencia impulsada por el dinamismo del turismo, el comercio y una histórica atracción de capitales. Mientras los indicadores nacionales muestran signos de contracción e incertidumbre, la entidad caribeña logra mantener condiciones favorables que la consolidan entre los motores económicos de México.
Ángel Gerardo Dzib Flores, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) grupo Quintana Roo, advirtió que el contexto federal es retador. Durante el primer trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional registró una contracción del 0.8 por ciento, impactando de forma simultánea a los sectores primario, secundario y terciario.
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Incertidumbre frena la inversión fija bruta en México
A nivel federal, la última encuesta del IMEF entre directores financieros redujo el pronóstico de crecimiento anual para México a un plano 1.2 por ciento. El factor de mayor alerta es la inversión fija bruta, la cual acumula 18 meses consecutivos a la baja.
De acuerdo con el especialista, este freno responde a la cautela empresarial generada por el paquete de reformas constitucionales, la reforma judicial y el proceso de renegociación del T-MEC. A esto se suman las presiones geopolíticas que obligarán al Banco de México a mantener tasas de referencia restrictivas de alrededor del 9.5 por ciento, proyectando un cierre inflacionario de entre 4 y 4.3 por ciento.

Quintana Roo: Crecimiento postpandemia y captación de IED
En contraste con la realidad nacional, Dzib Flores destacó que cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) colocan a Quintana Roo con un crecimiento acumulado histórico del 31 por ciento en el periodo postpandemia, alzándose como la segunda economía con mayor expansión del país.
Asimismo, la Secretaría de Economía ubica al estado en el tercer lugar nacional en captación de Inversión Extranjera Directa (IED). El territorio ha recibido más de 760 millones de dólares, destinados principalmente a nuevos desarrollos turísticos y de conectividad regional.
La normalización de la construcción tras el Tren Maya
El líder del IMEF reconoció que el cierre de 2025 dejó un ajuste a la baja del 3.9 por ciento en el PIB estatal, derivado de una caída del 16.7 por ciento en las actividades industriales y de construcción. Sin embargo, aclaró que este fenómeno era completamente esperado.
Tras la conclusión y entrega gradual de megaobras de infraestructura como el Tren Maya y el puente vehicular Nichupté —que provocaron una sobreexpansión del sector en 2024—, la obra civil en el estado ha entrado a una fase natural de normalización económica.
El turismo sostiene la balanza comercial y turística
La columna vertebral del estado sigue mostrando músculo: al cierre de 2025, el comercio y el turismo crecieron un 5.7 por ciento en la entidad. La industria sin chimeneas generó una derrama de 20 mil millones de dólares en divisas y movilizó a más de 31 millones de pasajeros mediante sus cuatro aeropuertos internacionales.
No obstante las cifras alegres, el experto del IMEF concluyó con un llamado a la acción para la gobernanza local: el gran desafío de Quintana Roo para garantizar su futuro financiero a largo plazo es avanzar urgentemente hacia la diversificación económica, disminuyendo la dependencia absoluta de los sectores del turismo y la construcción.


