Pok Ta Pok bajo presión
El proyecto Bosque Real en Pok Ta Pok, en la zona hotelera de Cancún, exhibe la desconexión entre intereses inmobiliarios y la realidad urbana. El regidor Jesús Pool Moo advierte que la infraestructura pública no soportaría un desarrollo de tal magnitud: la planta de aguas residuales colapsaría y el bulevar Kukulcán sufriría un deterioro acelerado.
La empresa Hazama Corporation insiste en levantar un complejo que ya fue rechazado en 2024, al ignorar la oposición vecinal y el déficit de servicios básicos. La narrativa oficial sobre crecimiento ordenado se desvanece frente a la evidencia de que Cancún carece de recursos para sostener más megaproyectos.
El riesgo ambiental y social es evidente, pero la presión empresarial parece no detenerse. Lo que sigue es saber si la resistencia ciudadana logrará frenar este avance o si la ciudad terminará cediendo a la especulación. ¿Será?
Veneno en Puerto Morelos
La mortandad de peces en Puerto Morelos expone una crisis que no se puede maquillar como fenómeno natural. La hipoxia causada por el exceso de sargazo en descomposición no sólo destruye fauna marina, también libera químicos tóxicos que afectan la salud humana.
Investigaciones de la UNAM advierten que desde 2018 se repite este patrón, con registros de más de 78 especies muertas en Quintana Roo. El problema no es nuevo, pero sí agravado por el mal manejo del alga: se recoge, se acumula y se pudre, liberando arsénico y otros venenos que contaminan playas y aire.
La narrativa de normalidad contrasta con la evidencia científica de un riesgo creciente para comunidades y turistas. La pregunta es si la presión social y científica logrará que se atienda el sargazo como amenaza real y no como simple rutina estacional. ¿Será?
Competencia desleal en Cozumel
La regulación de las rentas vacacionales en Cozumel llega tarde, pero es inevitable. El auge de plataformas como Airbnb ha desdibujado las fronteras entre vivienda social y negocio turístico, lo que ha generado especulación inmobiliaria y ha desplazado a familias que buscan un hogar.
Mientras los hoteles cargan con licencias, impuestos y obligaciones de seguridad, cientos de departamentos operan sin controles, con precios más bajos y lo que debilita la competencia. El discurso oficial promete igualdad de condiciones, pero la realidad muestra que la competencia desleal ya está instalada y difícilmente retrocederá.
El reto será que el nuevo marco normativo no quede en letra muerta, sino que logre equilibrar intereses y garantizar acceso a vivienda digna. La pregunta es si esta regulación logrará frenar la especulación y ordenar el mercado turístico. ¿Será?

