El rey Harald V de Noruega, fallecido este viernes a los 89 años, se mantuvo hasta el último momento como una figura unificadora en su país, un pilar en medio de una sucesión de escándalos familiares que empañaron los últimos años de su reinado.

TE PUEDE INTERESAR: ¿El 1 de septiembre es día de descanso por el informe de Sheinbaum? Esto debes saber
Harald V, un rey querido por los noruegos
Desde 1991, Harald V enfrentó problemas de salud, pero mantuvo su compromiso con la Corona y rechazó abdicar. Su estado se agravó por complicaciones de una anemia hemolítica.
Aunque tenía funciones principalmente representativas, el monarca destacó por sus mensajes de unidad durante momentos difíciles. Tras los atentados de 2011, que dejaron 77 muertos, defendió una Noruega abierta, democrática y libre de miedo.
También destacó por su estilo sencillo y su afición por la pesca, el esquí y la vela. Representó a su país en tres Juegos Olímpicos.

TE PUEDE INTERESAR: Van a juicio "La Patrona" y “La Güera” por explotación laboral de menores de edad en Playa del Carmen
Una vida entre desafíos y polémicas
Harald nació en 1937 y vivió parte de su infancia en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión nazi.
En sus últimos años, además de sus problemas médicos, enfrentó controversias familiares que afectaron la imagen de la monarquía. Pese a ello, conservó una importante popularidad personal.
Casado con Sonja Haraldsen desde 1968, Harald deja un legado marcado por la cercanía, la estabilidad y la defensa de los valores democráticos.



