El asesinato del agente ministerial Altamirano Olarte en la Plaza de Toros de Cancún exhibe, una vez más, la vulnerabilidad de las corporaciones de seguridad en Quintana Roo.
La afirmación de que la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) no recibió denuncias sobre el crematorio de Casa Xibalbá no exime su responsabilidad