En el marco del tercer informe al pueblo de Quintana Roo, la gobernadora Mara Lezama Espinosa marcó un precedente histórico al elegir como sede la comunidad de Calderitas, en la Bahía de Chetumal.
Este hecho, aparentemente simple, resulta profundamente simbólico: por primera vez en la historia moderna del estado, una mujer gobernadora traslada un informe de gobierno más allá del bulevar Bahía, del Palacio de Gobierno o del Centro de Convenciones de Chetumal, y se acerca directamente a la ciudadanía de una comunidad costera que durante décadas permaneció en el olvido.
Calderitas, joya del sur de Quintana Roo, se convierte así en protagonista de un mensaje claro y contundente: este gobierno no solo habla de equidad y desarrollo, sino que actúa para materializarlos.
La premisa de “devolverle el brillo a la capital” se amplía al sur del estado, reconociendo que el progreso no puede concentrarse únicamente en la zona norte ni en los destinos turísticos más conocidos.
Mara Lezama se posiciona como promotora y embajadora de la diversidad turística, resalta las bellezas naturales y culturales de Quintana Roo más allá de Cancún y Playa del Carmen, y proyecta al mundo la imagen de un estado integral, inclusivo y en constante transformación.
La elección de Calderitas reconoce el valor histórico y social de una comunidad que, durante años, permaneció invisibilizada.
La gente de Calderitas recibió con entusiasmo esta decisión, consciente de que no se trata de un gesto simbólico aislado, sino de un compromiso sostenido con la inversión, la infraestructura y la atención a sus necesidades.
La rehabilitación de la zona costera, ejecutada con una inversión cercana a los 43 millones de pesos, transformó radicalmente la vida de los más de 5 mil 500 habitantes de la localidad.
Calles, espacios públicos y la zona costera fueron renovados, generando oportunidades para el comercio local, la recreación familiar y el turismo sostenible. La comunidad recupera así no solo su infraestructura, sino también su orgullo y su voz.
Se trata, sin duda, de un hecho histórico que refleja la consolidación de una agenda política orientada a la justicia social, la igualdad de oportunidades y la visibilidad de las comunidades menos atendidas.
Además, la decisión de rendir el informe en Calderitas genera un efecto simbólico para todo Quintana Roo: envía un mensaje claro a otras comunidades que durante años sintieron abandono, demostrando que su voz importa y que el gobierno estatal tiene la capacidad y la voluntad de descentralizar la atención, llevando recursos y desarrollo donde más se necesita.
Otro aspecto relevante es la proyección turística de esta acción. Al mostrar al mundo los rincones más bellos del sur de Quintana Roo, la gobernadora posiciona a la comunidad de Calderitas como un destino que combina historia, naturaleza y cultura, y fortalece la imagen del estado como un territorio diverso y completo.
Calderitas, finalmente, no solo será testigo de un informe de gobierno; será símbolo de un cambio histórico que marca un antes y un después en la gobernanza del estado.
Por cierto…
El alcalde de Tulum, Diego Castañón, generó eco esta semana al exigir el cumplimiento de acuerdos para el acceso a las playas, luego de meses de trabajo. Criticó la falta de respuesta de Grupo Mundo Maya. En respuesta, Ricardo Monreal, coordinador de diputados federales de Morena, presentó una iniciativa para garantizar el ingreso libre a playas y evitar cobros de autoridades y concesionarios. En el Parque Nacional Jaguar de Tulum, playas como Santa Fe, Pescadores y Paraíso cobran hasta 415 pesos a turistas extranjeros y 105 a residentes.