Dos acciones “estratégicas” ha lanzado el PAN en los últimos meses, tratando de recomponerse de la debacle después de ejercer el poder durante 18 años: 12 años en la Presidencia y otros seis años en cohabitación con el PRI, entre 2000 y 2018. Ambas acciones no levantan el ánimo panista.
Una fue su “relanzamiento” en octubre 2025 y otra el pasado fin de semana en su Consejo Nacional.
En este arranque de su proceso electoral, el PAN dio otro paso en falso bajo la dirigencia de Jorge Romero, quien estableció que el “método” para elegir candidaturas será el de las “encuestas”.
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Le faltó revelar la “valoración política” que será el verdadero fiel de la balanza. Pero esto lo irá expresando conforme avanza el proceso de selección. Es decir, la misma democracia controlada por las cúpulas partidistas, con lo cual, el PAN es imagen y semejanza de Morena.
Tanto critica a su acérrimo enemigo, Andrés Manuel López Obrador, que el PAN ya se parece tanto a él. Solo le falta que agreguen la tómbola!
En octubre pasado, en la reunión del Frontón México y la marcha al Ángel de la Independencia, Jorge Romero “relanzó” al PAN en una acción que fue muy criticada por “insuficiente”, ya que, a decir de los mismos panistas, no era lo que se esperaba; todo se redujo a un ligero cambio de diseño del logotipo.
De tres opciones, solo quedó una
En aquel “relanzamiento” el presidente panista ofreció apertura democrática en su partido, cuyas candidaturas se definirían bajo tres criterios: 1) elecciones primarias, 2) encuestas y 3) elección directa.
Ahora, en la actual reunión del Consejo Nacional, ante sus tres gobernadoras, coordinadores parlamentarios, alcaldes y referentes históricos cercanos a la actual cúpula panista, el mismo Jorge Romero redujo estas tres opciones a una sola: Encuestas, igual que Morena.
Solo falta que en las próximas semanas agregue también las “valoraciones” para que él mismo y su grupo inmobiliario tengan cheque en blanco para decidir sobre las candidaturas, otra vez, como en Morena. El panismo asume en su dinámica interna, las mismas estrategias del morenismo. De los demás partidos, como Verde y PT, ni qué decir, ambos tienen un solo dueño desde que nacieron en la época del salinismo.
En esto se parecen tanto, los partidos en el poder y en la oposición: una vida interna carente de democracia y la prevalencia del “dedazo” a espaldas de sus militancias internas y sin tomar en cuenta a la sociedad en su conjunto.
En aquel “relanzamiento” de octubre de 2025, Jorge Romero prometió también que el PAN competirá sin alianzas con otros partidos. Veremos.
Así comenzó el PAN su proceso electoral, en un Consejo Nacional que pasó sin pena ni gloria, con decisiones “estratégicas” que son una copia del método obradorista.
Así marcha el panismo rumbo al 2027 con su identidad partidista perdida. En Quintana Roo está peor: el PAN es un simple satélite de la dupla verdi-morena. Usted tiene la última palabra.


