¿Será?

Alcohol entre legalidad y oportunidad

La exigencia de legalizar la venta de alcohol en la colonia Luis Donaldo Colosio, en Playa del Carmen, abre un debate necesario sobre cómo transformar un problema histórico en una oportunidad de orden y desarrollo. 

Carlos Solís Heredia recuerda que la prohibición tuvo sentido hace 32 años, cuando la colonia era irregular y vulnerable a la violencia; sin embargo, hoy el panorama es distinto: el 97% de los predios cuenta con títulos de propiedad y la comunidad reclama igualdad de trato frente a otras zonas de la ciudad. Legalizar significaría ingresos municipales, combate al clandestinaje y un marco regulado que fortalezca la seguridad. 

El reto está en que las autoridades pasen de la inercia a la acción, y reconozcan que la Colosio ya no es el patito feo de Playa del Carmen. ¿Será?

Violencia familiar, un reto que no cede

Los más de 600 casos de violencia familiar registrados en lo que va del año en Cozumel reflejan un problema estructural que las autoridades apenas logran contener. Aunque 200 reportes resultaron negativos, la cifra confirma que el alcohol y las drogas siguen siendo detonantes cotidianos de agresiones físicas, sexuales, psicológicas y económicas. 

El machismo, además, silencia a hombres víctimas y perpetúa un círculo de impunidad. El Geavig reconoce que los riesgos se concentran en niños y adolescentes, quienes enfrentan abusos dentro del propio núcleo familiar. 

Colonias como Emiliano Zapata, 10 de Abril y San Miguel son focos recurrentes, pero el fenómeno atraviesa toda la sociedad cozumeleña. La prevención y la denuncia son vitales, pero la pregunta es si la comunidad y las instituciones lograrán romper esta espiral de violencia. ¿Será?

Ambulantaje que desafía la autoridad

La proliferación de puestos ambulantes en El Crucero, entre la López Portillo y Tulum, refleja la incapacidad para imponer orden en espacios públicos. Aunque el director de Comercio en la Vía Pública, José Gamaliel Canto Cambranis, promete operativos, la realidad es que los vendedores se instalan desde la madrugada y se retiran antes de que llegue la autoridad. 

Los vecinos denuncian daños a sus propiedades, basura y obstrucción de vialidades, mientras los comerciantes formales enfrentan competencia desleal. 

La falta de control convierte la zona en un caos cotidiano que erosiona la confianza ciudadana. El reto es pasar de declaraciones a acciones sostenidas que garanticen movilidad, limpieza y respeto a la legalidad. ¿Será?