Zona Hotelera de Cancún: colapso amenaza la laguna Nichupté
Estudios técnicos revelan la presencia de tuberías con descargas activas y escurrimientos hacia la laguna Nichupté. Credit: Especial.

En la Zona Hotelera de Cancún, el crecimiento inmobiliario y turístico avanza bajo la advertencia de especialistas y organizaciones ambientalistas, quienes alertan que el sistema de drenaje y saneamiento está rebasado desde hace años y pone bajo alta presión la laguna Nichupté, los humedales y los arrecifes del Caribe mexicano.

La preocupación central no radica únicamente en la antigüedad de las redes hidráulicas —con más de cinco décadas de operación—, sino en la permanencia de descargas de aguas residuales que afectan de manera directa a uno de los ecosistemas más frágiles y relevantes de la región.

Antonella Vázquez Cavedon, fundadora de la asociación Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), señaló que existen diagnósticos previos que advierten sobre la insuficiencia operativa sin que se frene la autorización de nuevos desarrollos.

“Desde hace años la Zona Hotelera ya no soporta más carga. El propio Fonatur advirtió que la infraestructura era insuficiente y el municipio conoce desde hace tiempo la existencia de descargas ilegales”, afirmó la activista, al cuestionar que se continúe incrementando la densidad en áreas urbanas frágiles.

Radiografía de la contaminación en la laguna

Las advertencias ciudadanas encuentran sustento técnico en un estudio de calidad del agua elaborado por AyMA Ingeniería y Consultoría para el Ayuntamiento de Benito Juárez. El diagnóstico documentó nueve puntos con tuberías de descargas activas de aguas residuales, 15 tuberías adicionales de saneamiento, 14 descargas pluviales hacia el manglar, 11 manantiales subacuáticos, 10 derrames de alcantarillado y seis manantiales superficiales.

Pese a la identificación de estos focos rojos, las medidas aplicadas hasta ahora han sido consideradas insuficientes por los expertos. La problemática se agudiza por la antigüedad del sistema de alcantarillado, diseñado hace casi 50 años para una capacidad habitacional y turística muy inferior a la actual, lo que propicia colapsos y taponamientos constantes.

Postura oficial ante la modernización

En contraste, Ricardo Archundia Pérez, presidente operativo del Instituto de Infraestructura Turística de Quintana Roo (Infratur), reconoció el reto que representa contar con servicios de más de medio siglo, pero defendió la viabilidad de nuevos proyectos inmobiliarios condicionados a inversiones paralelas en servicios públicos.

“Las ciudades tienen que modernizarse. Podemos recibir nuevos proyectos siempre que exista coordinación institucional para fortalecer los servicios”, indicó, al destacar que el gobierno estatal impulsa una planeación integral orientada a la transparencia y la mejora urbana.

Impacto directo en los arrecifes

Investigaciones científicas han demostrado la conexión hidrológica directa entre los humedales de la laguna Nichupté, el acuífero y las corrientes costeras. Esto significa que las deficiencias sanitarias no se limitan al cuerpo lagunar, sino que amenazan con extender su impacto negativo hacia el arrecife Nizuc y la biodiversidad marina que sostiene la economía turística de Cancún.