Desde su formación a principios de los noventa, los miembros de Los Tetas, el grupo musical chileno, se han hecho la promesa de ceñirse al funk, pero ¿qué rayos es eso? Para ellos está claro: hacer lo que sea que te haga mover el culo.
Tras lanzar tres discos de estudio, además de sencillos, grabar videos, y girar por el mundo, optaron por tomarse una pausa en el camino a principios del nuevo siglo, sólo para que con el pasar de los años retomaran sus instrumentos y así volver a interpretar las canciones que continúan haciendo sentido en la mete de su público. Vinieron a México por primera vez en 1996 y, sería 30 años después cuando al fin llegarían al Caribe mexicano para bañarse en sudor arriba de un escenario, tal y como era menester.
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En Cancún fue justo donde yo los conocí, más de 15 años atrás, de la mano de Mr. Hellborg en una época en la que no compartíamos música a través de vinilos, sino por medio de archivos descargados desde foros rusos como el maravilloso Funky Souls. Para esta ocasión, en la que los vería en carne propia, me allegué al encuentro muy bien acompañado, no por todos los que quisiera, pero sí con quienes realmente así lo quisieron.
El show
Me pregunto cómo podré llevar una vida funky. Y creo que la respuesta está en aquello que tú creas es el funk. Si a lo mejor hoy preferiste dormir, ese pudo ser tu acto funk, una decisión disfunkcional si a mí me lo preguntas, pero no hard feelings, bro. Hoy tienes tache Javi Davi, y ni creas que se me va a olvidar.
Hagamos un experimento y probemos si es que Mora Mora es el lugar indicado esta noche. Come y calla. A veces habrá que esperar más de la cuenta, y en domingo, pero hay que entender que vienen de una gira por varios puntos del país y que de aquí se van a Monterrey, tampoco hay que ser impacientes.
Disfruta flaca, ven a gozar con Los Tetas, pero ay qué calor, quiero un poco de agua. Son $50 dice el chico de la barra, ella procede a tomarse 20 pesos, paga y se retira, “¿alguien quiere 30 pesos de agua? Mi mitad es la de abajo”, no dijo nadie, nunca.
Pero, “cómo es que pueden vivir así wn”, se pregunta Rulo, “si es que aquí hace más calor que la cresta”. Es un infierno, me decía hace unos días un orizabeño, quien muere por regresar a su tierra y yo, no lo sé, supongo que uno sólo se acostumbra y no anda por ahí comparando.
La cosa es mantenerse fresco, contra viento y marea, hasta que reina la calma, y cuando finalmente uno escucha ‘Corazón de sandía’, se juntan todos, hasta Rocko sí, el de La vida moderna, e incluso Pablo, un fanático de Lota Schwager. ¿Pues qué no te gustan los tetas? Las, carnal.
Bueno, tómate tu tiempo, sé funk y mueve tu culo.
Tú lo sabes bien, esto es así. Tú tienes la fiesta, pero nunca falta el saco weá… aunque la mariguana la fuma hasta la Polisia Malnasida y siempre hay un desadaptado que pide lo que no hay pero aquí “’tamos los que estamos y somos lo que somos” bien dice el C-Funk. A pesar de todo hay que continuar, pase lo que pase CTM.
Junto a Rulo y C-Funk los acompañan en este tour internacional Alfonso en la batería, Martín en percusiones y las palmas para Crissna, quien desde Curacaví, redondea la agrupación.
Algo de chachachá para cerrar y, aunque yo le sé más al ricachá, siempre se aprecia el aporte de Florcita Motuda.
Lo que se viene
Los Tetas alistan un nuevo material de estudio del cual ya han soltado adelantos, ayer tocaron en la Sultana del Norte y darán más conciertos en México antes de partir. Así que pronto más música de ellos y una entrevista que les hicimos poco antes de que se zamparan su pasta para poder atender a los fans. Por acá, mañana tendremos algo de post-punk mexicano en el palenque de la Palenque con La Texana, desde Tijuana. Por ahí nos vemos.


