Cámara subacuática en cenote de Tulum donde fue localizado un esqueleto con antigüedad estimada de 8 mil años.
Especialistas advirtieron que el descubrimiento no solo amplía el registro antropológico de la Península de Yucatán, sino que refuerza la urgencia de proteger el subsuelo. Credit: Especial

El hallazgo de un esqueleto de 8 mil años en cenote de Tulum volvió a colocar en el centro del debate la relevancia científica y ambiental del sistema kárstico de Quintana Roo.

Los restos fueron localizados en el Cenote Actún, dentro de un sistema de cuevas inundadas entre Tulum y Playa del Carmen.

Especialistas advirtieron que el descubrimiento amplía el registro antropológico de la Península de Yucatán.

Pero además, refuerza la urgencia de proteger el subsuelo ante el avance urbano y la presión turística.

Un archivo natural bajo amenaza

Guillermo D. Christy, integrante de Cenotes Urbanos, señaló que la contaminación por desarrollos inmobiliarios y descargas residuales pone en riesgo tanto el patrimonio arqueológico como el equilibrio ecológico.

El sistema conocido como Gran Acuífero Maya constituye una de las mayores reservas de agua dulce del país y un archivo natural de la historia climática y humana de la región.

Adán Caballero Vázquez, investigador de la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán, advirtió que aún existen numerosos cenotes sin explorar, muchos de los cuales podrían perderse por el crecimiento urbano sin planeación.

Proyecto científico y análisis en curso

Por su lado, el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda Rodríguez explicó que el sitio había sido reportado previamente.

Tras ello, dijo, se estructuró un proyecto formal para recuperar las osamentas bajo protocolos científicos estrictos.

El trabajo fue encabezado por Octavio del Río, colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por otra parte, los restos fueron localizados a menos de 10 metros de profundidad y a más de 200 metros de la entrada del sistema.

La posición sugiere que el individuo ingresó cuando la cueva aún estaba seca, antes de que el aumento del nivel del mar la inundara al final de la última glaciación.

Los huesos serán sometidos a estudios de datación, isótopos y ADN, proceso que podría tardar meses o años en arrojar resultados concluyentes.

De Anda, también explorador vinculado a la National Geographic Society, subrayó que este tipo de hallazgos son extremadamente escasos.

Quintana Roo, clave para el poblamiento temprano

Con este descubrimiento suman 11 esqueletos antiguos hallados en cenotes del estado.

Es así como se consolida Quintana Roo como una de las regiones más importantes para el estudio del poblamiento temprano de América.

En 2007 se dio a conocer el hallazgo de Naia, localizado en el sistema Hoyo Negro, cuyos restos superan los 13 mil años de antigüedad y marcaron un parteaguas en la investigación sobre los primeros habitantes del continente.