Chichén Itzá recibe el codiciado trofeo.
Chichén Itzá fue escenario de un evento histórico con la llegada del trofeo de la Copa del Mundo. Credit: Carl De Souza / AFP

Chichén Itzá fue escenario de un evento histórico con la llegada del trofeo de la Copa del Mundo, presentado en el corazón del emblemático sitio arqueológico de Yucatán.

La pieza, elaborada en oro de 18 quilates, forma parte de una gira internacional previa al Mundial que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.

Fernando Javier Llorente Torres (izquierda), exfutbolista de la selección española y miembro del equipo que ganó la Copa del Mundo en 2010, y el exfutbolista mexicano Hugo Sánchez (derecha) se dan la mano mientras posan con el trofeo de la Copa del Mundo en Chichén Itzá, estado de Yucatán, México, el 20 de marzo de 2026.

Chichén Itzá, símbolo cultural y deportivo

El galardón, resguardado bajo estrictas medidas de seguridad, fue exhibido frente al Templo de Kukulcán, uno de los símbolos más reconocidos del patrimonio cultural mexicano. La ceremonia reunió a invitados especiales, patrocinadores y figuras del deporte.

En Chichén Itzá, considerado una de las siete maravillas del mundo moderno, el trofeo encontró un escenario cargado de historia. El exfutbolista Hugo Sánchez destacó la relevancia del momento, al señalar que la imagen del trofeo en este sitio dará la vuelta al mundo.

Durante el evento, el campeón del mundo Fernando Llorente fue el encargado de presentar la copa, cumpliendo con el protocolo que limita su contacto a jugadores que han ganado el torneo.

El trofeo de la Copa del Mundo se entrega en Chichén Itzá, estado de Yucatán, México, el 20 de marzo de 2026.

Tradición maya y proyección global

El sitio arqueológico no solo es un referente turístico, sino también un espacio con profundo significado histórico. Aquí se encuentra el mayor campo del juego de pelota maya, considerado un antecedente cultural de los deportes modernos.

Además, en fechas cercanas al equinoccio, miles de visitantes acuden para observar el fenómeno del descenso de Kukulcán, lo que refuerza su atractivo internacional.

Finalmente, la presencia del trofeo en Chichén Itzá refuerza la conexión entre la herencia cultural de México y uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.