En el Viernes Santo 2026, cientos de filipinos y turistas acudieron al norte de Manila para presenciar una de las expresiones de fe más intensas del país: la representación de la crucifixión de Cristo, realizada bajo altas temperaturas y en medio de un contexto económico complicado.

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Viernes Santo 2026: fe y sacrificio en Filipinas
A pesar del aumento en los precios del combustible derivado de tensiones internacionales, los fieles no dejaron de asistir a este evento que cada año reúne a miles de personas en la ciudad de San Fernando, en Pampanga.
Durante la jornada, decenas de devotos participaron en actos de penitencia pública.
Algunos caminaron descalzos mientras se flagelaban con látigos de bambú, en una práctica que consideran una forma de expiar pecados y pedir milagros.
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Tradición que supera dificultades económicas
Otros llevaron la devoción al extremo al permitir que se les clavaran las manos en cruces, recreando el sufrimiento de Cristo como símbolo de fe.
El encarecimiento del combustible no frenó la asistencia.
Finalmente, muchos peregrinos recorrieron largas distancias y ajustaron sus gastos para cumplir con esta tradición religiosa.







