Playa del Carmen atiende en tiempo y forma el tema del sargazo.
Expertos instalan sensores para medir la toxicidad del aire tras el recale masivo de sargazo. Credit: Especial

Playa del Carmen sumó una nueva herramienta científica para enfrentar el impacto del sargazo con la instalación de una estación especializada que monitorea gases generados por la descomposición de esta macroalga en la costa.

Playa del Carmen refuerza vigilancia ante el sargazo

El equipo fue colocado por especialistas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) en la entrada principal de Oasis Maya y Pulmón Verde, zona impulsada por particulares como Área Natural Protegida.

La antena forma parte de una red estatal de vigilancia ambiental y busca generar datos técnicos útiles para la toma de decisiones públicas.

La estación mide emisiones de dióxido de carbono, metano, amoníaco y compuestos relacionados con ácido sulfúrico, sustancias que pueden liberarse cuando el sargazo entra en proceso de putrefacción en la playa.

Investigadores explicaron que esta información permitirá evaluar con mayor precisión los efectos del fenómeno sobre el ecosistema costero y la población expuesta diariamente.

Riesgos a la salud por exposición prolongada

Especial atención se mantiene sobre trabajadores encargados de la limpieza de playas, quienes permanecen durante horas bajo el sol y en contacto directo con la biomasa.

Especialistas analizan posibles cuadros de irritación en ojos, vías respiratorias y afectaciones pulmonares crónicas derivadas del contacto constante con los gases.

La nueva estación se integra a una red internacional con presencia en países del Caribe, enfocada en fortalecer sistemas de alerta temprana frente al arribo masivo de sargazo.

Quintana Roo enfrenta temporada intensa en 2026

Autoridades estiman que este año ya se han recolectado más de 25 mil toneladas en Quintana Roo, cifra superior a la registrada en el mismo periodo de 2025.

Además, investigadores advirtieron que parte del alga puede contener arsénico, por lo que recomiendan limitar su aprovechamiento industrial y priorizar usos controlados como generación de biogás.