La Copa del Mundo de la hipocresía y el negocio
Estamos a unas cuantas horas de que comience la Copa del Mundo y da la sensación de que el futbol murió tras el Mundial de Rusia 2018. Hace dos años Bielsa lo anticipó: organizar un torneo en un país tan racista y sin cultura de futbol como Estados Unidos es mala idea. En estos días las autoridades gringas se han encargado de maltratar a deportistas provenientes de países como Uzbekistán, Irán, Iraq, Senegal y Somalia. El supuesto país de las libertades, aliado de la “única democracia en Medio Oriente”, cuya mayor exportación es la guerra, el odio y el racismo, va a organizar la mayor fiesta del futbol mientras los rusos siguen vetados, es ridículo. Sin embargo, más allá de la hipocresía cómplice de la FIFA y sin entrar en las deficiencias deportivas del formato y de los precios exorbitantes que demuestran, como también advirtió Bielsa, que el futbol ya no es un deporte popular, voy a dedicar unas cuantas líneas positivas.
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Liberarse del patriotismo para entender el juego
Los grandes eventos deportivos existen para exacerbar y fortalecer los sentimientos de nacionalismo de los estados. Es una forma suave de adoctrinar a las masas por medio de los sentimientos y las pasiones. Yo nunca he sido nacionalista, yo no apoyo a la selección mexicana sólo por ser mexicana y, sin embargo, me encantan los Mundiales. Lo bueno de no ser nacionalista es que te liberas del sentimiento patriotero. En lugar de estar al pendiente de los juegos de un país te puedes concentrar en disfrutar del espectáculo en su conjunto. No sólo de las grandes potencias y de los equipos ganadores, sino del futbol a una escala planetaria. Parados tácticos, particularidades culturales en el juego y fenotípicas de las selecciones, la forma de aliento en las tribunas. El Mundial es mucho más que los resultados en el terreno de juego. Es una oportunidad para conocer lo que sucede en otras partes del mundo. De quitarse prejuicios y desarrollar curiosidad por el mundo. Los más cerrados de mente se indignan por partidos como Cabo Verde vs. Arabia Saudita, yo les recomiendo que esos días pongan la repetición de alguno de los 20 Barcelona vs Real Madrid que se juegan cada temporada mientras el resto disfrutamos de esos partidos, que son los que hacen que el Mundial sea especial sobre cualquier otro torneo.
Uzbekistán y la verdadera esencia de un Mundial
Mi amigo el Ameca y yo nos conocimos en las tribunas alentando al Atlas. Vive en Los Ángeles, trabaja mucho y sigue a la selección mexicana a todas partes. El Ameca siempre se burla de mí porque sigo a “selecciones de países que no existen”. Hace no mucho la selección B de Uzbekistán casi le gana a México, y desde entonces de pronto el Ameca y yo nos encontramos platicando sobre Uzbekistán. Tal vez algún día viajemos por allá a ver la vieja Samarcanda y a visitar algún mercado en Tashkent para comprar una playera de su selección. De eso se trata el Mundial y eso en México lo entendemos muy bien. No de entradas impagables, redadas y shows de medio tiempo, eso déjenselo a los gringos.


