No es secreto para nadie que el futbol es político y que la FIFA tiene a sus favoritos. Siempre ha sido así. Mussolini metió mano en el ‘34 y Videla en el ‘78. En el ‘66 les regalaron un Mundial a los ingleses y en el 2002 los coreanos acuchillaron a los italianos. A veces, las trampas son evidentes y otras son estructurales. Este Mundial no ha sido la excepción. México, Estados Unidos y Canadá clasificaron a octavos sin haberse tenido que medir antes a ningún peso pesado. En la misma cantidad de partidos Japón y Senegal quedaron fuera después de enfrentar a Países Bajos, Suecia y Brasil y a Francia, Noruega y Bélgica, respectivamente. Cabo Verde empató contra tres selecciones campeonas del mundo, Uruguay, España y Argentina, y también quedó fuera en 16avos. ¿Les parece justo? A mí no.

La tecnología como la nueva herramienta de manipulación en el futbol

Dejemos el fixture de lado y hablemos de la nueva forma que tiene la FIFA para hacer trampa: la tecnología. Argumentar desde lo “científico” decisiones que perfectamente pueden ser manipuladas sin dejar rastro. Más allá de todas las desventajas estructurales que tuvo que enfrentar Irán y del repugnante pacto austriaco-argelino que los dejó fuera, a los iraníes les anularon dos goles por offside milimétricos, uno contra Bélgica y otro contra Egipto. Los legalistas dirán que no hay discusión porque la tecnología avala que fueron bien señalados. A mí me gustaría profundizar más al respecto. El espíritu de la regla es que el jugador no saque ventaja de su posición y evitar que haya un cazagoles. Punto. ¿Acaso estar adelantado por uno o cinco milímetros es sacar ventaja? Por supuesto que no. ¿Acaso el momento en el que se para la imagen para medir los vectores es manipulable? Claro que sí. El futbol no es tenis ni americano, la exactitud matemática va en contra de la esencia de este deporte (salvo cuando un balón rebasa la línea de gol). Tres fueras de lugar inverosímiles en fase de grupos dejaron fuera a Irán y a Uruguay y, sin embargo, no fueron los casos más burdos.

El VAR bajo sospecha: ¿Beneficios calculados para las superestrellas?

Lo más escandaloso sucedió durante el Croacia y Portugal de 16avos. Al minuto 65 los balcánicos ganaban el partido 1-0 hasta que el VAR decidió regalarle un penal a CR7 para el 1-1. No conformes, en el último minuto la FIFA determinó que el gol que significaba el 2-2 croata era fuera de lugar porque un chip determinó que el toque completamente imperceptible de un cabello había inhabilitado al autor del gol. Desde un punto de vista legalista ambas decisiones podrían ser correctas, pero cualquiera que conozca algo de este deporte sabe que las marcaciones fueron para beneficiar a un jugador. ¿No les parece absurdo que Messi lance una plancha contra un argelino y el VAR no intervenga pero de pronto un fuera de lugar milimétrico o un jaloncito en el área sean sometidos al escrutinio más meticuloso? A mí sí.

Negocio vs. Deporte: La narrativa del superhéroe que vende camisetas

La política de la FIFA es matar la narrativa del juego colectivo y favorecer la del superhéroe que vende camisetas. Llamarte Croacia o Irán, no vende tanto como si te llamas Messi o Cristiano Ronaldo. La narrativa del superhéroe no es futbol, es marketing.