El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro arrancan sus campañas para las elecciones del 4 de octubre, en una contienda nuevamente marcada por la polarización y el desencanto de una parte de los brasileños. La sombra de Donald Trump también aparece como un factor de peso en la disputa.

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Lula y Flávio Bolsonaro van por los votantes indecisos
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras Flávio, de 45, representa la continuidad del proyecto político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Ambos sectores intentan conquistar a los votantes independientes, que podrían resultar decisivos en una eventual segunda vuelta.
Un sondeo de Quaest mostró a Lula con ventaja en un escenario de balotaje, aunque dentro de una competencia cerrada. Los dos principales aspirantes también registran niveles de rechazo superiores al 50%.
La seguridad es la principal preocupación del electorado, por delante de la economía. Lula busca presentar su candidatura como una defensa de la soberanía brasileña y ha cuestionado cualquier intervención de Trump en los comicios.
El mandatario comenzó su campaña en São Bernardo do Campo, en São Paulo, donde inició su trayectoria sindical en la década de 1970.
Entre los temas que marcarán la campaña destacan:
- Seguridad y combate al crimen organizado.
- Costo de vida y situación económica.
- Programas sociales y empleo.
- Relación con Estados Unidos.
- Futuro del bolsonarismo.

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Flávio Bolsonaro apuesta por el legado de su padre
Flávio Bolsonaro fue elegido por el sector conservador para representar a la derecha después de que su padre quedara fuera de la contienda. Aunque busca proyectar una imagen más moderada, mantiene como referencia política el legado de Jair Bolsonaro.
El senador promete mano dura contra el crimen y responsabilidad fiscal, mientras sus seguidores reivindican al expresidente como líder del conservadurismo brasileño.
La economía ofrece cifras favorables, con crecimiento superior al 3%, desempleo en mínimos históricos y una tasa de pobreza en su nivel más bajo desde 2012. Sin embargo, sectores de la población aseguran que esos avances todavía no se reflejan plenamente en su vida cotidiana.
Las mujeres serán otro grupo decisivo, pues representan 53% del padrón electoral y tuvieron un papel importante en la estrecha victoria de Lula en 2022.


