Cartier: Un legado vivo; el arte de hacer joyas
Cartier: Un legado vivo; el arte de hacer joyas

Más de 160 piezas, que no solo son vistas como joyas sino como objetos de arte, así como grandes ejemplos de ingeniería conforman la muestra El diseño de Cartier: Un legado vivo, que pretende resaltar el diseño mismo y mostrar una visión contemporánea sin perder de vista su rico y complejo pasado, asegura la curadora Ana Elena Mallet.

De entre las más de tres mil piezas con las que cuenta la Fundación Cartier, eligió las que se muestran en el Museo Jumex a partir de hoy.

“La elección fue pensada especialmente en las innovaciones del diseño, así como en los distintos momentos históricos en que fueron creadas y que pudieran acompañar a ciertas etapas de la humanidad”, dijo en entrevista con 24 HORAS Mallet.

Desde la perspectiva de esta experta en arte, siempre se pensó en que la visión fuera el diseño mismo y la evolución del estilo de Cartier que hoy es distintivo, un legado que sigue vivo, “y poner especial interés en las innovaciones técnicas y formales que han sido parte del lenguaje de la casa joyera”.

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Incluso, remarcó que esta muestra nada tiene que ver con la que se presentó hace ya 24 años en el Palacio de Bellas Artes y que fue todo un éxito.

“Hay muchas figuras que fueron usuarias o dueñas de las obras de Cartier y a veces la narrativa van junto a ellas pero estoy convencida de que cada una tiene una formalidad y una estética especiales, ya que eran diseñadas para un momento específico bajo unas modas y un cierto gusto de la época”.

Así que parte de lo que trataron de hacer fue el acompañar de un pequeño libro la muestra para que el público se entere de quiénes fueron tales o cuales piezas.

Entre las figuras que tienen que ver con México y cuyas obras se exhiben aquí, está el misterioso reloj que le regaló la filántropa Luz Bringas a José Yves Limantour, secretario de Hacienda de Porfirio Díaz, además de joyas de Barbara Hutton quien se enamoró del país y estableció su residencia en Cuernavaca.

También hay piezas que fueron portadas por el aviador Alberto Santos-Dumont, las socialité Daisy Fellowes, Mary Scott Townsend y Linda Porter, esposa de Cole Porter, la princesa Margarita, hermana de la reina Isabel II y la duquesa de Windsor Wallis Simpson.
“Aunque solamente decidimos incluir fotografías de María Félix que es la referencia a México y de Jeanne Toussaint la directora creativa de Cartier en 1933; para mí fue una revelación el pensar que tan temprano como en esa época, una mujer pudiera ser directora creativa de una casa de esta envergadura”, sostuvo Ana Elena.

La decisión de la curadora fue no incluir a otras figuras que han sido parte del estilo de la maison para dejar que las piezas hablen por sí mismas, que su formalidad y estética, la sucesión de unas y otras expliquen un poco lo que ha sido la evolución del estilo de la joyera francesa.

La museografía fue pensada con mucho cuidado ya que las salas se encuentran en total oscuridad para apreciar el detalle de cada una de estas joyas.

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Respecto al tema, Frida Escobedo dijo en conferencia de prensa que lo más importante fue entender la perspectiva del diseño y tratar de entregar una constelación que pudiera conectar con el legado.

“Por ello, cada una de las piezas se presentan, no en su forma típica, sino como si fueran objetos animados en el caso de los cocodrilos y la serpiente de La Doña, lo que aplica de manera tangible el grado de ingeniería que se requería para que las piezas tuvieran ese detalle”.

A ello añadió Mallet: “Hubo una discusión muy grande respecto a ello, pero al final estamos en un museo de arte y como es una exposición de diseño queremos mostrar cómo están construidas las piezas, que la gente vea las transparencias, la construcción, la ingeniería detrás de cada una de ellas, los cortes de los diamantes y las esmeraldas se unen unos con otros, el uso del platino, el cristal de roca, eso es lo más importante para nosotros en esta muestra, más allá del oficio”.

La curadora dejó en claro que la lectura de El diseño de Cartier: Un legado vivo es muy distinta a las demás exposiciones que se han presentado alrededor del mundo, con museos importantes.

“La visión de esta que es la número 38 en la historia de la marca, mientras que el hilo conductor es el diseño, el proceso creativo en la maison”.

“Por ello queremos que el visitante entienda que la creación lleva todo un proceso, que comparten un ADN del arte y estas fronteras entre arte, diseño y las artes aplicadas son cada vez más borrosas”, finalizó la curadora de la muestra.

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