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CARLOS RAMIREZ

Opinión

Nueva globalidad

En el contexto de un aniversario más de los ataques terroristas del 9/11 de 2001, que revelaron la pérdida de liderazgo mundial de Estados Unidos, los indicios se siguen acumulando de que el bloque occidental carece de una estrategia de defensa ante el reposicionamiento del bloque oriental comandado por Rusia y China.

La reunión en estos días del grupo de los 20 en la India no logró la presencia de Putin ni Jinping, mientras el presidente Biden arribó a Nueva Delhi sin más agenda que el discurso de advertencia sobre realineamiento mundial y sin haber podido proyectar el poder de la Unión Europea y la OTAN ante el alargamiento de la guerra en Ucrania.

Los analistas estadounidenses ven con preocupación la incapacidad estratégica de la Casa Blanca para entender el reacomodo de bloques de poder, pero han aumentado sus inquietudes por la ausencia de un enfoque estratégico internacional entre los principales precandidatos a la presidencia americana, y más aún, con el temor de que regrese Donald Trump y retome el gran repliegue geopolítico de Washington.

De cara a la falta de influencia decisiva del G-20, la estrategia geopolítica de Putin y Jinping se está orientando a la consolidación del bloque de los BRICS -Brasil, Rusia, India en un doble juego y China-, con una expansión estratégica hacia América Latina a través del papel de liderazgo que sigue ejerciendo, mal que bien, el presidente Lula en la región y la creciente inversión China en actividades productivas regionales.

En los últimos meses la figura y presencia del secretario de Estado, Antony Blinken, ha pasado desapercibida en el mundo, mientras China y Rusia han profundizado sus relaciones con países que se han desalineado de Washington. La Casa Blanca ha sido incapaz de liderar la lucha de Ucrania contra Putin

Zona Zero

  • No hay muchos elementos reales para considerar la posibilidad de una alianza exitosa en materia de seguridad y narcotráfico entre México y Colombia, en tanto que una nueva estrategia requeriría de la participación inevitable del tercero ausente: Estados Unidos, por su necesidad de drogas que provienen del sur del Río Bravo. En este sentido, quizá lo más importante es que EU ya no está liderando la lucha continental contra el narcotráfico, mientras sus adictos sigan alimentando el flujo legal e ilegal de drogas de todo tipo para consumo local.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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@carlosramirezh

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