La crema de pistacho es un básico de la gastronomía italiana, tanto en dulce como en salado, sin embargo hay que tener en cuenta varios puntos para no ocasionar daños a la salud. También se incorpora en la paloma de Pascua, un bollo típico de Semana Santa que imita la silueta de esta ave.

 

Sin embargo aunque muchos elogiaban el sabor adictivo de la nutella verde, otros alertaban sobre los ingredientes de la crema dulce, que además del 45% de pistacho incluye (en este orden) azúcar, leche en polvo, suero de leche en polvo, aceite de girasol, de coco y manteca de cacao, aceite de oliva virgen extra, lecitina de soja y aromas.

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“Estas cremas son en su mayoría ultraprocesados, es decir, alimentos cuyo consumo debe ser muy limitado en una dieta saludable. Siempre hay que leer cuidadosamente el etiquetado nutricional y tener en cuenta el primer ingrediente; si este es azúcar significa que es el ingrediente presente en mayor cantidad, con lo cual el alimento debe ser de consumo muy ocasional”, explica Carmen Aragón Valera, vocal del comité gestor del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.

La experta asegura que, desde el punto de vista nutricional, la crema de pistachos no aporta nada distinto a las elaboradas con avellanas o cacahuetes, pero matiza que sí hay que tener en cuenta que el formato en crema de todos estos frutos secos actúa de manera diferente en el organismo que el consumo de los frutos tal cual. “El pistacho, como fruto seco, es fuente de proteínas vegetales, grasas monoinsaturadas, en especial ácido oleico, que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, disminuyendo el colesterol LDL, y también es rico en fibra. Además, contiene altos niveles de fósforo y potasio, y de vitaminas A y E”, señala, “pero en las cremas, al estar triturados, la grasa de los frutos secos está liberada, por lo que es más fácil de absorber y se pierde el beneficio de la fibra”.