Organizaciones ambientalistas denunciaron que los daños ocasionados por las obras del Tramo 5 Sur del Tren Maya en cenotes y cavernas de Quintana Roo son mucho más extensos de lo que ha reconocido el gobierno federal, que solo ha admitido afectaciones en ocho puntos del sistema subterráneo.
Afectaciones minimizadas
El pasado 7 de octubre, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, reconoció daños estructurales en cuevas y cenotes ubicados entre Playa del Carmen y Tulum, y aseguró que se realizan labores de limpieza y retiro de concreto.
Sin embargo, especialistas sostienen que la magnitud del deterioro ambiental ha sido subestimada.
El hidrólogo Guillermo D. Christy, del colectivo Cenotes Urbanos, afirmó que existen más de 130 cavernas y cuerpos de agua subterráneos con afectaciones, derivadas de perforaciones, derrames de concreto, rellenos y fracturas del subsuelo.
“No son solo ocho cuevas, como dice la Semarnat. Tenemos evidencia de daños en decenas de cavidades conectadas con el acuífero maya. La afectación es sistemática y progresiva”, advirtió.
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Falta de restauración y monitoreo
Aunque se han realizado labores de limpieza superficial, el especialista señaló que no existen acciones reales de mitigación ni restauración ambiental, y que 95% de las condicionantes impuestas por la Semarnat para autorizar la obra aún no se han cumplido.
Además, denunció que la instalación de malla metálica continúa fragmentando el corredor biológico de especies como el jaguar, el ocelote y el pecarí, pese a las solicitudes de remoción.
Daños a la selva y los humedales
Por su parte, el ambientalista José Urbina Bravo, del colectivo Sélvame el Tren, recordó que la deforestación y el uso de explosivos para extraer sascab sepultaron dolinas y humedales, afectando la flora y fauna nativa.
“Las advertencias se convirtieron en consecuencias reales: los daños ambientales son irreparables”, enfatizó.
Urbina destacó que, aunque hoy existe mayor apertura al diálogo con las autoridades, alguien debe responder por los daños ambientales y exigió detener los proyectos inmobiliarios y turísticos que amenazan la selva circundante.

Protección del acuífero maya
Los colectivos ambientales anunciaron que presentarán nuevas denuncias ante instancias nacionales e internacionales, argumentando que las obras del Tren Maya representan un riesgo irreversible para el acuífero maya, considerado uno de los sistemas subterráneos más grandes del planeta.

