El Gobierno de México y el Gobierno de Quintana Roo reforzaron la coordinación para atender la temporada de sargazo, que mantiene una fuerte presión sobre las costas del estado. Así lo informó la gobernadora Mara Lezama Espinosa, tras participar en una reunión de trabajo con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el gabinete ambiental federal.
Vamos de regreso a #QuintanaRoo. ✈️ En cuanto aterricemos, continuamos con la agenda de trabajo en nuestro estado.
— Mara Lezama (@MaraLezama) August 20, 2026
Avanzamos en temas prioritarios junto al @GobiernoMX. Gracias siempre a nuestra presidenta, @Claudiashein, por todo el apoyo y cariño a Quintana Roo. ¡La queremos,… pic.twitter.com/MrBXppudET
Gobierno de México y Quintana Roo coordinan acciones
A través de sus redes sociales, Mara Lezama explicó que durante el encuentro se dio seguimiento a las acciones contempladas en la estrategia conjunta para atender el fenómeno, proteger las playas y reducir sus efectos en el patrimonio natural, la actividad turística y el bienestar de las familias quintanarroenses.
“Estamos desarrollando de manera coordinada, Gobierno de México y Gobierno de Quintana Roo, las acciones dentro de la estrategia para atender este fenómeno, proteger nuestras playas y cuidar nuestro patrimonio natural”, señaló la mandataria estatal.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), hasta el corte más reciente se han recolectado 112 mil 668.17 toneladas de sargazo en ocho municipios del estado.
Sargazo se concentra en Playa y Cancún
Además, se han instalado 11 mil 955 metros de barrera antisargazo, de los 16 mil 30 metros contemplados para este año.
Playa del Carmen concentra la mayor cantidad recolectada, con 39 mil 876.53 toneladas, equivalentes al 35.4 por ciento del total estatal. Benito Juárez ocupa el segundo lugar, con 27 mil 388.97 toneladas, que representan 24.3 por ciento.
En conjunto, ambos municipios acumulan 67 mil 265.5 toneladas, cerca del 60 por ciento de todo el material retirado en Quintana Roo.
La estrategia contempla monitoreo, instalación de barreras y recolección, con atención prioritaria en las zonas de mayor afectación para reducir el impacto del fenómeno en las playas.



