La capital de Ucrania, Kiev, vivió una de las jornadas más violentas desde el inicio de la guerra tras un masivo ataque ruso con drones y misiles que dejó al menos 24 muertos, entre ellos tres niños, además de decenas de heridos y graves daños en zonas residenciales.

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Kiev enfrenta destrucción y crisis humanitaria
De acuerdo con autoridades ucranianas, Rusia lanzó cientos de drones y decenas de proyectiles contra distintos puntos del país, concentrando gran parte de la ofensiva sobre Kiev.
Las explosiones obligaron a cientos de personas a refugiarse en estaciones de metro mientras los equipos de emergencia trabajaban entre edificios destruidos y vehículos incendiados.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, informó que más de 20 puntos de la capital resultaron afectados, incluidos complejos habitacionales, escuelas y clínicas.
Rescatistas continuaron durante horas la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.

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Se debilitan las esperanzas de paz
Testigos describieron escenas de caos y desesperación tras el impacto de los misiles.
Las autoridades confirmaron además que al menos 45 personas resultaron heridas durante el ataque.
El bombardeo representa un nuevo golpe para los intentos diplomáticos de alcanzar un alto al fuego entre Rusia y Ucrania.
Mientras Moscú mantiene sus exigencias territoriales, Kiev insiste en rechazar cualquier acuerdo que implique ceder regiones ocupadas.


