Primero que nada, sé servicial, deja de preguntarte qué es lo que quieres y ahora en cambio cuestiónate qué es lo que tienes para ofrecer a los demás. Sé, o trata de ser, un mensch, que qué es eso, pues alguien íntegro, honorable, digno y de buen corazón. Genera confianza en los que te rodean.

Tan fácil. Con razón eres un humorista, mano.

¿Qué es la masculinidad tóxica y cómo la moldean las historias que consumimos?

Vamos por partes, ¿qué es para nosotros algo tóxico? Qué rasgos en un hombre o macho, nos pueden parecer nocivos o perniciosos. Ahora sí, ya que los hallamos y los tenemos bien claros, ¿podemos hablar también de cierta feminidad tóxica o, como dice el gato, hembrismo?

Para mí, en el fondo están las historias que nos contamos, y las que vemos en la tele o en las pantallas, o que inclusive leemos. La realidad que construimos. ¿Qué nos dicen las películas que gozamos y que exudan tanta violencia? ¿Qué tanto nos llama la atención de la vida de los narcos? ¿Qué nos aportan?

Y las historias de romance, ¿reconfortan a sus lectoras? Y hablo de ellas sólo por generalizar, no por discriminar, en mi caso con la saga de Stephenie Meyer me bastó y eventualmente logré alejarme de ese mundo. No sé si algún día me atreva a entrarle a la obra de su fan y a las dichosas 50 sombras… Ahora quiero ver una película de El Borras, pero no me decido cuál. Luego se me pasa.

El papel del entorno y los verdaderos aliados en el cambio personal

Ni duda cabe de que los hombres somos mejores cuando hay mujeres a la redonda, pero las más de las veces son otros hombres quienes regulan nuestra conducta. Los verdaderos aliados, quienes nos logran ampliar la visión desde una percepción más cercana.

Y es que somos seres sociales, tenemos identidades dispersas, dice Jimmy Carr. Eres quien eres cuando estás con otra gente en tu vida. Y en dado caso de que no te guste quién eres, debes cambiar a esas personas que te rodean y así cambias tú mismo. No puedes superar a tu entorno y aquí se inserta la famosa frase de Ortega y Gasset:

Yo soy yo y mi circunstancia...

Sí ajá, pero, ¿dónde termino yo y dónde comienza el resto?

Empatía y conexión humana: la verdadera respuesta ante la crisis individual

Buena pregunta, en lo que piensas la respuesta, pídete otra, ¿qué te tomas? El daño a tu hígado no puede ser peor que el que te provocas aislándote del mundo circundante. Vivimos en burbujas que por su propia naturaleza explotan y dejan todo pa la cagá cada tanto. Esta semana un amigo me dijo que nada en su vida tenía remedio y que lo mejor sería colgar los tenis. Hablé con él vía mensaje de texto y lo aliviané con lo que pude, nos imaginé tomando algo juntos y al final me salió mejor, más barato incluso y sin resaca al día siguiente.

…Y si no lo salvo a él, no me salvo yo. Ponte primero a ti la mascarilla y después de saltar la viga, vas y revisas la paja en el otro.

Bueno, ahora sí, dame otra que esta se me calentó, total, esta fue la penúltima y nos vamos. Ahora sí, lo prometo.