“Contraproducente”, “desesperante” y peligroso … Tras los ataques contra pinturas de grandes artistas en Europa por activistas por el medioambiente, voces del mundo del arte de París a Nueva York condenaron los actos de “vandalismo”.

Aunque la mayoría de los grandes museos franceses y británicos consultados por AFP, incluidos el Louvre, la National Gallery y la Tate en Londres, mantienen la discreción, algunos piden medidas de protección más fuertes y otros insisten en “no ceder al pánico”.

“El arte no se puede defender”, lamentó el museo Mauritshuis de La Haya, donde el cuadro de “La Joven de la Perla” de Johannes Vermeer fue atacado el jueves por tres militantes del colectivo “Just Stop Oil”.

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Dos de ellos se pegaron al vidrio de protección y un tercero lanzó una sustancia parecida a salsa de tomate. El marco del cuadro resultó ligeramente dañado, según el museo.

“Todas las autoridades de los museos toman precauciones contra el vandalismo desde hace tiempo. ¿Se necesitan más medidas? Sin duda”, afirmó a AFP Bernard Blistène, presidente honorario del Centro Pompidou de París.

¿Registros? 

Los ataques demostraron que las “normas internacionales de protección del arte ya no son suficientes”, declaró Ortrud Westheider, director del museo Barberini de Postdam, Alemania, luego de que ese sitio fuera atacado.

Ecologistas de Last Generation cubrieron con puré el vidrio protector de la obra “Les Meules”, de Claude Monet.

Después posaron de la misma forma que los activistas que lanzaron sopa de tomate a “Los Girasoles” de Van Gogh en la National Gallery de Londres el 14 de octubre.

Esta serie de ataques es “claramente un tipo de escalada”, sostuvo Remigiusz Plath, experto en seguridad de la asociación de museos alemanes (DMB) y de la fundación Hasso Plattner.

“Todos los museos debe pensar en medidas más fuertes de seguridad”, como “prohibir las bolsas, las chaquetas y quizás también registrar” a los visitantes, indicó a AFP.

“Por supuesto entendemos la causa” de los activistas, pero “no tenemos absolutamente ninguna tolerancia con el vandalismo”, subrayó. “Es pura suerte que hasta ahora ninguna pintura haya sufrido daños. Eso ocurrirá tarde o temprano”.

En Madrid, el museo Reina Sofía, donde solo las obras “más valiosas están dotadas de vidrio blindado”, y el Prado dijeron al diario español 20Minutos que están “en alerta”.

“Lenguaje nihilista” 

Los activistas “se ponen en un escenario para llamar la atención sobre algo, pero hay que preguntar, ¿esto cambia algo?”, cuestionó Adam Weinberg, del museo Whitney, en una mesa redonda en Catar, citado por la revista especializada ARTNews.

En la mesa redonda, Tristram Hunt, del Victoria and Albert Museum de Londres, dijo estar preocupado con el “lenguaje nihilista” que rodea las protestas, que lleva a pensar “que no hay lugar para el arte en tiempos de crisis”.

“¡Es terrible!” ¿Cómo la lógica de la defensa del clima lleva a querer destruir una obra de arte? Es absolutamente absurdo”, sostuvo la ministra francesa de Cultura, Rima Abdul Malak, al diario Le Pariesien.

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Francia no está “a salvo de que un día un activista loco ataque un cuadro desprotegido”, añadió y pidió “a todos los museos nacionales que redoblen su vigilancia”.

A finales de mayo, un hombre lanzó un pastel a la Mona Lisa, protegida desde 2005 con un vidrio blindado, en el museo de Louvre. El autor del incidente llamó a “pensar en la Tierra”, antes de ser llevado a un hospital psiquiátrico.

Para Didier Rykner, director y fundador de la revista en línea La Tribuna del Arte, esas acciones son “contraproducentes” y “cuanta más visibilidad se les dé, más volverán a hacerlo”.

“Al convertirse en algo habitual, los actos pierden sin duda su fuerza”, aseguró. “Es bastante confuso y quizás juega a favor de los que señalan como sus oponentes”.