Acciones de la vida cotidiana como pasear a una mascota sin su respectiva correa, tirar bolsas de basura en esquinas prohibidas o consumir bebidas alcohólicas en la vía pública ya se castigan de forma inmediata en Benito Juárez. Bajo el nuevo esquema de justicia cívica en Cancún, los infractores locales son procesados en juicios orales que duran menos de 10 minutos, un sistema expedito diseñado para reordenar la convivencia urbana.
A casi ocho meses del arranque formal de este modelo, implementado en noviembre del año pasado, los Juzgados Cívicos municipales ya acumulan cerca de 800 audiencias de oralidad, consolidando una dinámica donde la sanción o absolución del ciudadano ocurre de manera inmediata, de acuerdo con el balance presentado por Jorge Rivero Pech, director de la dependencia.
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“Es un modelo nuevo, llevamos desde noviembre, pero afortunadamente ya casi llegamos a 800 audiencias. Lo que necesitaban los compañeros jueces era práctica; ahora las audiencias duran menos de 10 minutos”, apuntó el funcionario, reflejando cómo la curva de aprendizaje institucional aceleró drásticamente la resolución de las faltas administrativas en Cancún.
¿Qué conductas cotidianas te llevan ante un juez cívico?
Las autoridades recordaron rigurosamente que las salas orales atienden exclusivamente violaciones al Bando de Policía y Buen Gobierno municipal, por lo que no procesan delitos de carácter penal. No obstante, las penalizaciones económicas o comunitarias por descuidos comunes han registrado un repunte significativo.
Dentro de las conductas consideradas infracciones de alta recurrencia en el municipio se encuentran:
- Consumo de alcohol o sustancias tóxicas en plazas, calles o banquetas urbanas.
- Realizar necesidades fisiológicas (orinar o defecar) en la vía pública.
- Arrojar basura domiciliaria o comercial en áreas verdes, calles o predios baldíos.
- Dañar el entorno urbano mediante grafiti o pintas sin autorización oficial.
- Omitir la recogida inmediata de las heces de las mascotas en espacios comunitarios.
- Llevar a los perros sueltos sin correa en la vía pública, exponiendo la seguridad de terceros.
Fines de semana críticos obligan a proyectar expansión del sistema
Actualmente, el municipio cuenta con un despliegue operativo de 13 jueces cívicos que turnan los expedientes. Sin embargo, el volumen de infractores retenidos durante los fines de semana y en el marco de operativos especiales ha saturado la capacidad instalada en las instalaciones cívicas.
Jorge Rivero pormenorizó que la principal prioridad para evitar retrasos procesales es la edificación de infraestructura adicional, solicitando formalmente presupuesto para una nueva aula de juicios.
“Lo que realmente necesitamos es otra sala oral porque en fines de semana requerimos llevar audiencias al mismo tiempo y al tener solamente una sala eso nos retrasa un poco”, argumentó, señalando que la simultaneidad de audiencias es prioritaria para mantener la meta de resolución express.
Evaluación psicológica para menores infractores: el trasfondo social
El director estatal aclaró que los procesos no persiguen un fin meramente recaudatorio o punitivo. El modelo incorpora un eje transversal de prevención donde un equipo de psicólogos evalúa al infractor para mapear el origen de su conducta antisocial, prestando especial énfasis cuando los involucrados son menores de edad.
Tras los diagnósticos realizados en estos ocho meses, la dependencia detectó alarmantes patrones de desatención familiar, lo que motivó un enérgico llamado de atención a la ciudadanía local.
“Hemos identificado, a través del trabajo con psicólogos, que en muchos casos hay ausencia de los padres. El llamado es a poner más atención a nuestros muchachos, porque al final la reconstrucción del tejido social es responsabilidad de todos”, concluyó Rivero, exhortando a la recomposición social de Cancún desde el ámbito del hogar.


