Un fuerte temblor volvió a sacudir Venezuela este lunes, reavivando el miedo entre la población apenas cinco días después del devastador doble terremoto que dejó al menos 1,450 muertos y decenas de miles de desaparecidos.
Aunque la nueva réplica del temblor no provocó daños adicionales, ocurrió en un momento crítico para las labores de búsqueda y rescate.

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Temblor aumenta la tensión en medio de la emergencia
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento tuvo una magnitud de 4.6 y se registró frente a las costas de La Guaira, una de las zonas más afectadas por la tragedia. El sismo también fue percibido en Caracas y otras localidades cercanas.

Las autoridades informaron que no existen reportes de nuevos daños materiales. Sin embargo, el ambiente de incertidumbre persiste mientras disminuyen las posibilidades de encontrar personas con vida entre los escombros.
La Guaira continúa mostrando escenas de devastación, con edificios colapsados, calles cubiertas de escombros y miles de familias afectadas. Naciones Unidas estima que el número de desaparecidos supera las 50 mil personas y que millones de habitantes podrían resultar damnificados por la catástrofe.

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Crece el descontento de la sociedad
Equipos de rescate de más de 20 países mantienen operaciones en las zonas de mayor impacto, apoyados por aeronaves y personal especializado.
Mientras continúan los trabajos de recuperación, aumentan las críticas hacia el gobierno por la lentitud en la distribución de ayuda. Habitantes afectados denuncian falta de apoyo para localizar a familiares y cubrir necesidades básicas.
La tragedia ocurre en medio de una compleja crisis económica y social que ha debilitado la infraestructura hospitalaria y los servicios públicos. Con la ventana crítica de rescate prácticamente cerrada, la atención se centra ahora en la asistencia humanitaria y la reconstrucción de las comunidades afectadas.



