Alertan por riesgo para el charrán.
El ave migratoria sufre las presiones de fenómenos naturales así como la depredación por parte de mapaches y cangrejos. Credit: Especial / IA

Un total de 141 nidos, 235 huevos y 87 polluelos de charrán mínimo (Sternula antillarum) fueron registrados durante el primer semestre del año en la zona de anidación de Boca Paila, dentro de la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, como parte de un programa de monitoreo comunitario impulsado para contribuir a la conservación de esta especie amenazada.

Monitoreo comunitario revela amenazas

Los resultados fueron presentados por Amigos de Sian Ka’an (ASK) durante el ‘Segundo Encuentro de Intercambio de Experiencias de Aves Playeras y Marinas que anidan en la Península de Yucatán’, organizado por la Dirección del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam.

La directora ejecutiva de ASK, Rocío Moreno, informó que la organización concentra parte de sus esfuerzos en la conservación del charrán mínimo, una especie migratoria considerada el charrán más pequeño de Norteamérica.

De acuerdo con los registros obtenidos durante la temporada, se alcanzó una tasa de eclosión del 39 por ciento por nido, resultado del seguimiento realizado por monitores comunitarios que recorren las playas para localizar los sitios de anidación, registrar los nidos y dar seguimiento al desarrollo de los huevos y polluelos.

Charrán se encuentra como amenazado

Moreno destacó que el trabajo de los monitores permite generar información sobre el comportamiento reproductivo de la especie.

Asimismo de las condiciones de sus sitios de anidación, datos fundamentales para establecer acciones de protección.

El charrán mínimo se encuentra catalogado como amenazado en la NOM-059-SEMARNAT-2010.

También enfrenta diversos factores que pueden afectar su reproducción y supervivencia.

“Entre las principales amenazas se encuentra el tránsito de personas y perros, además del paso de motocicletas y bicicletas sobre las playas, actividades que pueden provocar la perturbación o destrucción de los nidos”, explicó.

A estas presiones se suman fenómenos naturales como tormentas y marejadas, así como la depredación por especies como mapaches y cangrejos.

Una especie vulnerable en las playas

Además, es un ave estrechamente ligada a los ambientes costeros y rara vez se aleja de la arena.

Se distingue por su reducido tamaño, rápidos aleteos y hábitos asociados a las playas. Mide entre 21 y 24 centímetros de longitud y pesa aproximadamente entre 40 y 55 gramos.

Asimismo, la especie nidifica directamente en el suelo o sobre superficies de gravilla.

Para construir su nido realiza un raspado superficial que puede quedar parcialmente cubierto con pequeñas piedras, hierbas o escombros.

“El monitoreo comunitario en Boca Paila representa así una herramienta clave para identificar los sitios de reproducción, conocer el éxito de anidación y detectar las amenazas que enfrenta la especie”, indicó.

Los resultados presentados durante el encuentro refuerzan la importancia de mantener la vigilancia y protección de las playas de la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an.

Finalmente se destaca que estas acciones se dan particularmente durante la temporada de reproducción del charrán mínimo.