• La rehabilitación y ampliación del estadio “20 de Noviembre” de Chetumal; ¿cuál es el monto de inversión y el origen del recurso?

Obra opaca y de dudosa calidad

En la remodelación del parque deportivo “20 de noviembre” hay cosas que no cuadran: a) la calidad de la obra y b) la falta de tranbsparenbcia. De pronto llegaron a desmontar techos derruídos, abrir zanjas para cimientos de ampliación y demoler algunas columnas que sostienen la barda para sustituirlas por otras de un poco más del doble de la medida actual.

Ubicadas en la avenida Independencia, las instalaciones, ya entrañables para los chetumaleños, está sometida a una rehabilitación y ampliación que mucho se agradece porque ya le hacía falta desde hace muchos años. Una obra similar a la recién terminada del estadio “10 de abril”.

La calidad cuestionada

Sin embargo, en la forma está el fondo. No suena lógico que una barda que construyeron hace unos 40 años, sea el mismo cimiento para ampliarla hacia arriba al más del doble de altura. 

Usando la barda actual y su cimiento y cadena originales, superpusieron ocho hileras de bloques sobre la antigua barda de siete hileras de bloques. No suena lógico. Está bien que hay que ahorrar porque el presupuesto no alcanza, pero cualquier persona que no sepa nada de albañilería, como es mi caso, observa que no es lógico que vayan a duplicar la altura de la barda del campo “20 de noviembre", con sus mismos cimientos de hace cuatro décadas.

Opacidad

Además, esta obra pública de respetable inversión no presenta la información de ley sobre la descripción de la obra: monto de inversión, origen del recurso, población beneficiada. Nada! 

No existe esa información a la vista del público, como lo establece la ley, lo que representa una violación legal por parte de la misma autoridad responsable de la obra, sea municipal o estatal. No era arisca. Lo que no suena lógico suena metálico.

Opacidad en la obra del 20 de noviembre, cuando menos. Dudas ciudadanas sobre la calidad de la obra y si esa barda aguantará, ya no digamos un huracán, sino alguna tormenta; a ver si no se viene abajo. Usted tiene la última palabra.