El chocolate mexicano busca posicionarse como los mejores del mundo.
La marca con sede en Playa del Carmen ha conseguido múltiples reconocimientos internacionales, lo que la coloca como una de las referentes en el sureste del país. Credit: Especial

A pesar de que México es la cuna del chocolate, el talento nacional aún lucha por posicionarse en el mapa global. Un ejemplo de ello es Pasión Cacao, empresa fundada por Roberto Reta, que en una década ha logrado abrirse paso en la élite mundial del chocolate fino.

Chocolate mexicano crece con producción propia

Con sede en Playa del Carmen, la marca nació hace 10 años con el objetivo de impulsar el consumo del cacao mexicano, inicialmente comercializando productos de otros chocolateros nacionales. Sin embargo, ocho años después dieron el salto a la producción propia, marcando un antes y un después en su historia.

Ese cambio rindió frutos rápidamente: apenas un año después de comenzar a fabricar sus propios chocolates, obtuvieron su primer reconocimiento en Nueva York. Desde entonces, el International Chocolate Awards, considerado el único concurso mundial e independiente que evalúa chocolate fino, les ha otorgado siete medallas, lo que los consolida como una de las marcas más premiadas del sureste mexicano.

“Hemos ganado contra chocolateras con mucha experiencia en América y con muchos recursos económicos; para nosotros fue una sorpresa competir con esas grandes empresas. Aunque son reconocimientos propios, son medallas para México”, destacó el chef originario de Veracruz.

Chocolate enfrenta retos de producción en México

Actualmente, la empresa cuenta con una capacidad de producción de 36 toneladas anuales, trabajando directamente con productores nacionales de Chiapas y Tabasco, para garantizar la calidad del cacao. Además, se ha posicionado como proveedor clave de hoteles, restaurantes y centros de consumo en destinos turísticos como Playa del Carmen y Cancún, donde el mercado local representa una gran oportunidad.

Pese a estos logros, el reto estructural persiste. México, aunque históricamente ligado al cacao, sigue siendo un productor menor a nivel global, con apenas alrededor del uno por ceinto de la producción mundial. Esta limitada oferta contrasta con una alta demanda interna.

De hecho, el país produce entre 27 y 28 mil toneladas de cacao al año, pero consume más de 100 mil toneladas, lo que obliga a importar materia prima muchas veces de alta calidad para sostener a la industria chocolatera nacional.

Chocolate se transforma en experiencia turística

En este contexto, iniciativas como Pasión Cacao no sólo buscan competir en el mercado internacional, sino también reposicionar a México como referente mundial en el chocolate, un lugar que, por historia y tradición, le pertenece.

Ahora dan otro paso, después de consolidar la marca y el producto, no sólo vender chocolate, sino hacer que las personas lo vivan. Por eso lanzan Central Cacao, un nuevo centro de experiencias, espacio donde el turista conoce el origen del cacao, entiende su historia y crea su propio chocolate, convirtiéndose en parte del proceso.